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El presidente estadounidense, George Bush, perdió
un importante aliado republicano en el Senado en su lucha por mantener
las limitaciones impuestas a la investigación con células embrionarias.
El senador Bill Frist, líder de la mayoría republicana y
potencial candidato presidencial, rompió públicamente el consenso que
existía entre los republicanos acerca de las investigaciones con
células madres, limitadas por una polémica ley desde el año 2001.
"No es sólo un asunto de fe, es un asunto de ciencia",
dijo Frist al expresar su apoyo a una nueva ley que analiza el pleno
del Senado que permitiría superar los límites a la investigación que
estableció el presidente Bush.
En 2001, alegando que los fondos federales no podían ser
usados para "destruir la vida", el mandatario cortó el financiamiento a
las investigaciones médicas que usaban células madre y permitió que
continuara el uso de los embriones disponibles hasta ese momento sólo
para los casos de vida o muerte.
El senador Frist, cuyo nombre figura entre los
"presidenciables2 de 2008, aseguró ante el Senado que las limitaciones
impuestas en el 2001 no son "sostenibles" ante la promesa de avances
médicos que presenta la investigación.
Según los analistas, la nueva posición de Frist, quien
más allá de las críticas votó a favor de la ley vigente, podría generar
un cambio entre muchos republicanos y facilitar la aprobación del nuevo
proyecto.
Veto presidencial
Cuando el mes pasado la Cámara de
Representantes aprobó una primera versión de la ley, el presidente Bush
aseguró que vetaría cualquier texto que desafíe lo establecido hace
cuatro años.
Al preguntar si el veto presidencial sigue siendo una
posibilidad, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, aseguró en
su rueda de prensa diaria que mantendrán las "agresivas investigaciones
médicas mientras mantenemos nuestros altos estándares éticos".
Varios miembros del partido republicano manifestaron su sorpresa por la posición asumida por Frist.
"El senador Frist es un buen hombre, sólo apoya una mala
ley", dijo a la prensa el líder de la mayoría republicana en la Cámara
de Representantes, Tom Delay.
Mientras que el senador demócrata Edward Kennedy aseguró
que, como médico, Frist está cumpliendo con su juramento hipocrático
"al reconocer el potencial de curación de las células madre
embrionarias".
Retraso científico
Algunos se quejan de que EE.UU. se está
quedando atrás en el desarrollo de la medicina, frente a países como
Portugal o Corea del Sur, donde se han anunciado importantes avances en
la investigación gracias al uso de células madre.
Cuando se firmó la ley se pronosticaba que podrían
mantenerse unas 78 líneas de investigación, aunque sólo estarían
trabajándose en 22 campos, que según los investigadores estarían
perdiendo calidad.
Las células madres o embrionarias son el producto de la
fertilización del óvulo. Se obtienen en clínicas de fertilidad, donde
se conciben bebes de probeta.
Esas células pueden convertirse en cualquier parte del
cuerpo y eventualmente servir para regenerar tejidos dañados, para
combatir enfermedades como Parkinson, Alzheimer o diabetes.
Cambio de opinión
La ley de 2001 fue bien recibida por grupos religiosos y
de los llamados "pro-vida" que defienden la idea de que la vida humana
empieza desde el momento de la concepción. Pero fue criticada por parte
de la comunidad científica y en general los colectivos "pro opción".
Pero las posiciones podrían estar cambiando.
Según un trabajo presentado en mayo por el Centro de Investigaciones
Pew, el 56% de los consultados favorece mayor investigación, frente al
32% que defiende la protección de los embriones. En marzo de 2002 la
proporción era 43% a favor, 38% en contra.
El debate parece estar perdiendo líneas ideológicas o
filosóficas, al punto de que pueden verse a grupos religiosos
"moderados", o políticos férreamente contrarios al aborto, como el
mismo Frist, abogando por impulsar la investigación con células madre.
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