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El viaje al futuro es posible |
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El físico británico
Paul Davies, profesor del Australian Centre for Astrobiology de Sidney,
sostiene que "las leyes físicas no ponen barreras para viajar a través
del tiempo", como demuestra la ecuación de la Teoría de la Relatividad
de Einstein, descubrimiento que cumple este año su centenario.
El científico, que hoy se encuentra en Barcelona para pronunciar una
conferencia en el Museo CosmoCaixa -mañana lo hará en el CosmoCaixa de
Madrid- sobre la famosa fórmula que originó la Teoría de la Relatividad
(e=mc2), ha afirmado que Albert Einstein "ya predijo en 1905 que el
movimiento afecta al tiempo".
Este es el Año de la Física, un evento impulsado por Naciones Unidas
que celebra el centenario del descubrimiento de esta ecuación y, a la
vez, el cincuenta aniversario de la muerte de Einstein, un científico
que, a pesar de la complejidad de sus teorías, se ha convertido en uno
de los grandes iconos populares del siglo XX.
La ecuación del científico alemán mantiene que la energía (e) es igual
a la masa (m) por la velocidad de la luz (c) al cuadrado, lo que,
básicamente, establece que lo único constante en el universo es la
velocidad de la luz en el vacío y todo lo demás (velocidad, longitud,
masa y paso del tiempo) varía según el marco referencial del observador.
La teoría sostiene que el tiempo no es absoluto, y como ejemplo,
Einstein propuso la famosa paradoja de los dos gemelos: un hombre viaja
al espacio a la velocidad de la luz, y deja en la Tierra a su hermano
gemelo; cuando el viajero vuelve, en el planeta han pasado 50 años,
pero para él solo han transcurrido 20.
Paul Davies, que ha escrito 25 libros especializados, es autor de
documentales científicos y ha recibido varios premios, como el Michael
Faraday de la Royal Society a la difusión de la ciencia, ha asegurado
que lo que explica Einstein está absolutamente probado.
"Se ha demostrado a partir del mismo procedimiento de los gemelos, con
dos relojes atómicos sincronizados: uno lo dejamos en la tierra y el
otro viaja en un reactor a gran velocidad; cuando los comparamos, el
estacionario está algo más avanzado que el móvil".
Davies ha propuesto otro ejemplo: "Tú te quedas en el aeropuerto de
Barajas y yo hago un viaje de ida y vuelta en avión hasta Nueva York:
cuando aterrice en Madrid, se habrá establecido entre ambos una
diferencia temporal de un nanosegundo entre los dos". Si el viaje
hubiera sido a la velocidad de la luz, la diferencia sería mucho más
extensa.
"Las leyes físicas nos permiten pensar en un viaje a través del
tiempo", ha dicho el científico, que sin embargo ve mucho más lejano el
momento en que se descubrirá una vía adecuada para hacerlo.
El físico británico se escuda en los Worm Holes (agujeros gusano) como
la senda más apropiada para los cambios temporales; son un fenómeno del
universo similar a los agujeros negros cuya existencia está contemplada
en un plano teórico por el propio Einstein (aunque nadie ha podido
vislumbrarlos hasta el momento).
Para convertir un Worm Hole en una máquina del tiempo, sería necesario
controlar ambos extremos del agujero (la entrada y la salida) para que
se movieran a una velocidad relativa el uno con el otro y se
estableciera un bucle de tiempo similar al del paradigma de los gemelos
viajantes.
Según Paul Davies, esta increíble idea no queda tan lejana. En los
próximos años se instalará en Ginebra (Suiza) un acelerador de
partículas que "generará suficiente energía como para crear agujeros
gusano artificiales y poder experimentar con ellos".
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