Desde hace dos décadas tratan de probar la
teoría de que los elefantes se comunican entre sí a través de enormes
distancias utilizando sonidos de baja frecuencia, conocidos como
"señales sísmicas
La comunicación entre las criaturas de la
naturaleza ha sido motivo de múltiples investigaciones cuyos resultados
han fascinado tanto a especialistas como a legos, y el caso de los
elefantes no es la excepción.
Es la tarde de un día nublado de julio en el
parque nacional Etosha, en el norte de Namibia, en África, y Caitlin
O'Connell-Rodwell, investigadora asociada de la Escuela de Medicina de
la Universidad de Stanford observa el horizonte en busca de elefantes.
Ella forma parte de un grupo que trabaja desde
hace dos décadas en probar la teoría de que los elefantes se comunican
entre sí a través de enormes distancias utilizando sonidos de baja
frecuencia, apenas audibles para el oído humano, producidos por la
vibración del terreno que transitan, conocidos como "señales sísmicas",
que pueden interpretar a través de sus patas y trompas, altamente
sensibles para el efecto.
Los científicos conocen desde hace mucho la
comunicación sísmica, que es común en animales pequeños, incluidos
escorpiones, arañas y pequeños vertebrados, así como en algunas
especies marinas, sin embargo la investigadora fue la primera en
sugerir que animales mayores, como los elefantes, son capaces de
comunicarse también con este método.
"Se han hecho muchas investigaciones que muestran que los animales
pequeños emplean señales sísmicas para encontrar una pareja, ubicar una
presa y establecer territorios, pero sólo existen unas cuantas
focalizadas en la habilidad de grandes mamíferos para comunicarse a
través del suelo", dijo la especialista.
Sus investigaciones captaron la atención de los
medios internacionales después del desastre producido por el tsunami en
Asia el 26 de diciembre de 2004, debido a los reportes de que elefantes
entrenados en Tailandia habían dado muestras de agitación y huyeron
previamente hacia terrenos elevados, salvando sus vidas y, de paso, las
de los turistas que los montaban.
Debido a que los tsunamis, al igual que los
movimientos telúricos, generan ondas de baja frecuencia,
O'Conell-Rodwell y otros expertos en elefantes comenzaron a explorar la
posibilidad de que los paquidermos tailandeses respondieron de ese modo
ante el desastre.
Según la estudiosa, "los elefantes tienen la habilidad de percibir el ambiente mucho mejor de lo que creemos".
Pero los elefantes no sólo sienten las
vibraciones en el suelo, sino que también transmiten señales sísmicas a
larga distancia que podrían jugar un papel crucial en la supervivencia
de su especie, así como en la reproducción de la misma, o quizá pueden
poner sobre aviso a sus congéneres acerca de la presencia de un
depredador.
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