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Hallan enorme ídolo de oro |
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escrito por Redacción
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Equipo científico quiere probar que hubo vida en el lecho del Lago Titicaca. Para ello cuentan con la vital ayuda de la Fuerza Naval del país altiplánico.
Quienes han estado en el Altiplano andino quedan sobrecogidos por el acecho del cielo. Se siente tan cerca, que un trueno es como un balazo de dios en el oído. Por esta razón es sencillo imaginar los motivos naturales que impulsaron a esas gentes antiguas a formular una civilización tan pía. Devoción que, sin embargo, ha quedado sumergida en muchas áreas por las aguas del Lago Titicaca debido a un complot geológico.
Así lo están demostrando los expedicionarios de la Sociedad Akakor Geographical Exploring, cuyas indagaciones se centran en el Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, partido entre Perú y Bolivia.
El equipo de 18 científicos -en su mayoría italianos y brasileños, ayudados por la Fuerza Naval boliviana- investigó en las profundidades del lago durante 20 días y descubrió vestigios humanos misteriosos: por ejemplo, restos de construcciones escalonadas, un ídolo de oro de unos 40 centímetros de alto, 20 de base y 30 kilos de peso, y una vasija de cerámica.
Los hallazgos fueron fotografiados a más de 70 metros en una operación que, de paso, le permitió al equipo de científicos romper el récor de buceo en altura, pues el Titicaca está ubicado a poco más de 3.800 metros sobre el nivel del mar.
“Hemos encontrado evidencias de que, en el fondo del lago, existen restos de muros que tienen ángulos rectos, restos de utensilios humanos y de lo que habrían sido terrenos de cultivo”, dijo la directora científica de la misión, la brasileña Soraya Ayub.
Los expertos aseveran que los objetos están vinculados al floreciente imperio Tiwanaku, una civilización que se cree vivió en el altiplano andino entre el 1.500 antes de Cristo y el 1.172 de nuestra era, y que es considerada precursora del poderoso imperio Inca.
El proyecto de Akakor -una entidad no gubernamental y sin fines de lucro- comenzó hace cinco años. Desde entonces y a través de tres expediciones han tratado de comprobar la teoría de la civilzación sumergida en las aguas. El año 2000, por ejemplo, descubrieron a una profundidad de entre 10 y 30 metros restos de lo que pudieron haber sido edificaciones religiosas y un camino de unos 700 metros. Una segunda misión, el año 2002, halló nuevos vestigios que permiten suponer que, entre 5.000 y 10.000 años atrás, lo que es ahora la Isla del Sol -donde se fundó el imperio incaico- era parte de una península.
Lorenzo Epis, jefe de la misión 2004, expresó: “Creo que se tienen que revisar teorías antiguas y tomar en cuenta lo que dijimos antes: el nivel de las aguas del lago era mucho más bajo y en lo que es ahora su lecho hubo vida humana”.
Los científicos se negaron a revelar el lugar del hallazgo por temor a los saqueadores. |