En 1841, el barco de esclavos "Trouvadore", con rumbo a Cuba, se hundió en un arrecife de coral en las islas Turcas y Caicos, a más de 800 kilómetros al sureste de Miami. Los esclavos sobrevivientes se establecieron en la colonia británica en las islas y fundaron un pueblo con el nombre de Bambarra. Los isleños tienen todas las esperanzas puestas en que el hallazgo de los restos de un barco descifren la clave sobre sus orígenes. Tim Ecott de la BBC participó en la expedición de búsqueda.
De cara a las aguas claras de la isla de Caicos Oriental, una lancha me está remolcando mientras viajo en una tabla plástica atada al bote por una larga cuerda.
Armado con una máscara, un esnórquel y sandalias, mi objetivo es encontrar cualquier cosa poco usual en el fondo del mar.
Si encuentro algo que no parece normal, debo soltar la cuerda y esperar a que el bote regrese por mí para marcar el lugar.
Para esto, los arqueólogos marinos utilizan la última tecnología GPS (Sistema de Posicionamiento Global), que les permite explorar el lecho marino.
Los arqueólogos también cuentan con motos acuáticas submarinas, detectores de metal y sonares para hurgar en la arena.
Pero cuando llega el momento de buscar un barco hundido, las técnicas son un poco más primitivas.
Y es que, cuando se está buscando un barco de madera con más de 150 años de edad en un coral muy accidentado, hay pocas posibilidades de encontrar algo.
Hallazgo
Tras tres días de búsqueda, encontramos los restos de una embarcación de madera entre dos grandes corales.
La madera sobresalía en la arena y adquiría el aspecto de huesos. Nadie podía creer lo que encontramos. El problema es que yacía en una zona de aguas poco profundas muy cerca del arrecife traicionero, y muy cerca de un punto conocido en los mapas como "el punto de la brisa".
Como la mayoría de los barcos hundidos, los restos tenían poca similitud con los galeones hundidos que vemos en las películas y en los libros infantiles.
Todo lo que esté hecho de madera tiende a desintegrarse, y lo único que queda son fragmentos de los maderos originales.
Quedaban algunas piezas grandes de madera, algunos pedazos del lastre, y algunos objetos metálicos.
Era muy tentador imaginarse que las piezas de metal pertenecían a cadenas o grilletes utilizados por los esclavos a bordo del "Trouvadore".
Donald Keith, uno de los arqueólogos marinos estadounidenses de la expedición, explicó que los maderos tienen la antigüedad necesaria como para haber sido parte del barco "Trouvadoure".
"Esto no es sólo un barco hundido", dijo. "Esto representa un momento crucial en la historia de estas islas".
Sin embargo, aún se necesitan más pruebas para verificar si se trata, en efecto, del barco.
Los académicos permanecen cuidadosamente optimistas, aunque las noticias fueron recibidas con gran entusiasmo por los pobladores de las islas.
Y es que, según Nigel Sadler, director del Museo Nacional de Turcas y Caicos, el "Trouvadore" les da a los isleños un vínculo tangible con sus orígenes.
Supervivencia
En 1841, la población total de las islas Turcas y Caicos apenas llegaba a 2.000 personas.
Cuando el "Trouvadore" se hundió, llevaba a 193 hombres, mujeres y niños africanos, que habían abordado el barco en Sao Tomé, en África Occidental.
Como la esclavitud ya era ilegal en las colonias británicas, la tripulación española pensó que podría ser arrestada si los británicos descubrían que llevaban esclavos.
Una patrulla de soldados británicos encarceló a los marinos españoles antes de que pudieran escaparse, pero luego fueron deportados a Cuba.
Los esclavos, sin embargo, no tuvieron otra opción que quedarse.
La llegada de casi 200 africanos representó un influjo de sangre nueva a las islas.
"Pertenecientes"
Si encuentran el barco, al menos sabremos si nuestros ancestros eran africanos de primera generación cuando llegaron aquí. Eso nos hará orgullosos.
Habitante de Bambarra Los africanos trabajaban en las lagunas evaporando sal a cambio de comida, ropas y clases de inglés.
La sal producida era exportada a los mercados europeos.
Pero, a pesar de que la mano de obra era bienvenida, los dueños de las lagunas no vieron con buenos ojos la llegada de los africanos, ya que las leyes locales dictaban que todos los súbditos británicos tenían derechos iguales sobre las ventas de la sal.
Un año después, un grupo de africanos fue trasladado a las islas Caicos del medio.
Allí fundaron Bambarra, el único poblado de la isla con un nombre africano.
Bambarra es el nombre de un grupo étnico de Mali que habla un idioma con el mismo nombre.
Hoy en día, los habitantes de las islas se llaman a sí mismos "Belongers" (en inglés "pertenecientes").
Las islas forman parte del archipiélago de las Bahamas; tienen un gobierno autónomo aunque el territorio sigue siendo británico.
Como la mayoría de los descendientes de esclavos, los "pertenecientes" conocen muy poco de su verdadera historia.
"Es muy extraño no saber de dónde vienen tus ancestros", dice una anciana en Bambarra.
"Si encuentran el barco, al menos sabremos si nuestros ancestros eran africanos de primera generación cuando llegaron aquí. Eso nos enorgullecerá", añadió. |