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Informe advertía errores Discovery |
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El documento interno de la agencia espacial denunciaba que los ingenieros «no realizaron un trabajo cuidadoso».
Un documento interno de la NASA, escrito en diciembre del año pasado,
advertía las deficiencias en la manera en que la espuma aislante fue
aplicada en el tanque de combustible del Discovery, según ha publicado
hoy el New York Times.
El informe -elaborado por Conley Perry, un jefe retirado de la
NASA, responsable de calidad de la ingeniería en el Centro Espacial
Johnson- fue entregado al diario norteamericano por una fuente que
integra una red informal de personas preocupadas por la seguridad del
transbordador.
En el texto, de 23 páginas, se manifiesta que los ingenieros
de Lockheed responsables del tanque de combustible externo «no
realizaron un trabajo cuidadoso» en la identificación de las
variaciones que pueden ocurrir cuando la espuma es colocada
manualmente.
El 'Times' precisa que el documento fue enviado primero a los
responsables de seguridad por correo electrónico y luego se distribuyó
de manera más amplia. La persona que se lo entregó al New York Times lo
hizo en condiciones de anonimato, argumentando que no había sido
autorizada para leerlo.
El informe no se oponía al lanzamiento del Discovery, pero
criticaba fuertemente los controles de calidad y prácticas en la planta
de ensamblaje de Michoud, donde se lleva a cabo el proceso de
aislamiento.
La planta de Michoud, administrada por el contratista
espacial Lockheed Martín, está recibiendo intensas críticas luego del
accidente -en 2003- que destruyó el transbordador Columbia y acabó con
su tripulación de siete astronautas.
Estudian otro paseo espacial
Por otra parte, la NASA decidirá hoy si dos de los astronautas
del «Discovery» realizarán un cuarto paseo espacial para resolver el
problema que plantea un trozo de aislante térmico desprendido junto a
la ventanilla de la comandante Eileen Collins.
Esa decisión se tomará después de realizarse simulaciones de
las condiciones que enfrentará ese material, de unos 40 centímetros de
largo, cuando la nave reingrese el próximo lunes en la atmósfera
terrestre a una velocidad de 22.000 kilómetros por hora.
Según Wayne Hale, subdirector de los programas de
transbordadores de la NASA, no se sabe qué podrá ocurrir cuando se
produzca el choque molecular con la atmósfera.
«Podría desprenderse totalmente o podría desintegrarse»,
señaló en una conferencia de prensa desde el Centro Espacial Kennedy en
Cabo Cañaveral (Florida).
«En el peor de los casos, ese trozo podría golpear la nave y
causar un daño estructural. A 22.000 kilómetros por hora la energía que
acumula es considerable», manifestó.
«Tenemos a los expertos trabajando con este material. Aparte
de eso estamos en buena forma» para el regreso. «No tenemos otras
preocupaciones mayores de seguridad», manifestó.
La tragedia del «Columbia»
El buen estado de los más de 25.000 paneles de aislante térmico
del transbordador se convirtió en una preocupación crucial para la NASA
tras la tragedia del «Columbia», el 1 de febrero de 2003.
Uno de esos paneles, que recubría el tanque externo de la nave, se desprendió e impactó contra el ala izquierda de la nave.
El golpe perforó el metal y a través de él entraron los gases
candentes en el reingreso a la atmósfera, que desintegraron la nave.
En esa catástrofe, que paralizó las misiones de los
transbordadores estadounidenses, perecieron los siete tripulantes del
«Columbia».
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