Es la eterna batalla a la que llevamos años atendiendo y de la que
parecía que siempre se conocía el estado de cada uno de los
contrincantes: Intel en posición dominante y AMD, con productos a veces
más innovadores y generalmente más asequibles, siguiéndole al rebufo.
Sin
embargo, parece que las cosas comienzan a cambiar más de lo que muchos
hubiéramos imaginado nunca. Así, muchos fabricantes de placas base ha
aumentado de manera sorprendente sus ventas para la plataforma Athlon
64, hasta porcentajes que rondan entre el 40 y el 65 por ciento en
muchos casos. Es decir, que por primera vez en la historia hay más
compañías que desarrollan placas para la plataforma AMD que para la de
Intel, una tendencia que es justamente la contraria hasta hace no
demasiados meses. Parece que las diferencias de precios entre
plataformas, y las especiales características incorporadas en los
Athlon 64 han inclinado por fin la balanza a favor de AMD.
Aún
así, esto no significa ni mucho menos que Intel haya perdido la
batalla. La realidad es que Intel sigue dominando las ventas de equipos
sobremesa en los fabricantes de primeras marcas, mientas que los
clientes potenciales de los fabricantes de placas base (clónicos,
fabricantes locales y entusiastas que ensamblan sus propias máquinas),
generalmente muy sensibles al precio final, han optado por AMD en sus
configuraciones. Por su parte, en el terreno de los portátiles, sí se
puede afirmar que es un feudo casi exclusivo de Intel, donde domina
contundentemente con su plataforma Centrino. En este campo, poca
batalla puede plantar AMD.
Ahora bien, centrándonos en
servidores, muchos fabricantes de placas base hablan de una producción
del 90 % para AMD y sólo un 10 % para Intel, lo que parece indicar que
en el segmento de servidores de gama media-alta se ha invertido la
tendencia definitivamente gracias, sobre todo, a un coste mucho más
ajustado por procesador (algo básico si tenemos en cuenta que en estas
máquinas se pueden instalar dos, cuatro u ocho procesadores).
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