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Pagar la Inversión en Seguridad Imprimir E-Mail
¿Como se justifica una inversión que no va a producir ingresos? ¿Como se argumenta la necesidad de protección sin crear alarmismos?

Cualquiera que haya tenido que verse involucrado en responsabilidades relacionadas con la Seguridad, sabe que tan difícil como protegerse de un ataque es convencer a la alta dirección de la compañía de que apruebe las inversiones necesarias para desplegar las medidas de protección necesarias.

Imagino que el argumento es aplicable tanto a la seguridad física como a la seguridad lógica, o de sistemas. Pero tengo la tendencia a pensar  que es más fácil argumentar la necesidad de un guardia de seguridad que la de un IDS.

Una máxima que emplean los especialistas en seguridad es que "nunca se es suficientemente paranoico". Y es cierto. Por extendidas que sean nuestras medidas de protección y control, siempre se pueden acumular más medios, incorporar más herramientas, mayor vigilancia, medidas de control de acceso o de protección más robustas... Pero también es cierto que, en general, si un atacante se empeña en violentar nuestras medidas de seguridad, si cuenta con medios y tiempo disponibles, acabará logrando su objetivo.

Por tanto, ¿cuanta seguridad es suficiente? Y, de las diferentes alternativas posibles, ¿cuales de ellas desplegar y a que coste? Si estos interrogantes suponen una importante dificultad por si mismos, ¿Como se los vamos a explicar a la Dirección de la compañía para justificar la importante inversión necesaria?

Recientemente, InfosecWriters ha publicado un interesante documento sobre el cálculo del ROSI. ROSI es el acrónimo, en inglés de Return on Security Investment, una adaptación del más clásico ROI (Return of Investment), Retorno de la Inversión.

El cálculo del ROI suele estar limitado por el grado de certeza de que podemos disponer en el cálculo de los beneficios que esperamos obtener de nuestra inversión. En el caso del ROSI, la situación es más compleja, ya que no se trata de que vayamos a obtener un beneficio económico a partir de nuestra inversión, sino que esperamos que esa inversión nos proteja ante una merma de nuestra actividad, una pérdida de ingresos, o un problema de protección de datos.

En cualquier caso, no es posible ofrecer fórmulas magistrales que nos resuelvan el problema por arte de birli birloque. Para poder aplicar el modelo de cálculo de ROSI será necesario realizar algunas suposiciones, que podrán no cumplirse, y disponer de datos del coste que hayan supuesto problemas de seguridad previos, y nos ayuden a realizar las cuantificaciones necesarias para los cálculos. Tampoco es lo mismo enfrentarse a un problema o una protección antivirus para una red local de PCs de escritorio, que hacerlo frente a una intrusión, o a la protección frente a las vulnerabilidades de los sistemas de misión crítica. En relación a estos, tampoco será lo mismo referirse a elementos que requieran una disponibilidad en tiempo real, que si se trata de otros que pudieran permitir, a la compañía que los opera, periodos de inactividad en sus operaciones que permitan la recuperación del sistema.

Lo que no cabe duda es que el modelo propuesto, ya que no es perfecto, sí que por lo menos cumple la valiosa función de ofrecernos una herramienta para argumentar la necesidad de invertir en seguridad, ofreciendo planteamientos realistas.

Por todo esto, un elemento fundamental en nuestro plan de seguridad, y que debe ser incorporado a los informes a la Dirección, es el grado de criticidad de la protección a realizar frente al coste que supone. Me explico. Si un nivel de protección preventiva frente al 80% del problema supone, pongamos un 30% del coste, mientras que el restante 20% nos supone un 70% de coste, deberemos plantearnos la conveniencia de abordar únicamente el 80% "barato". No pierdo de vista que esta situación que aquí propongo puede resultar artificialmente simplista, pero es sorprendente la elevada frecuencia con que se presentan este tipo de situaciones en la realidad.
 
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