El «hogar inteligente» ya no es ciencia ficción, y en breve estará en
su centro comercial dispuesto a ocupar el espacio que dejó la otrora
vida inteligente: la modernidad es tan estresada que posiblemente el
reclamo de la Siemens Smart Home, «Tengo una casa que me entiende»,
encuentre mucho necesitado, entre cuantos ni antes entendían, ni mucho
menos en lo sucesivo entenderán, su propia casa; un fenómeno, éste,
constatado con toda tecnología que pasa de las tres páginas de
instrucciones. Pero próximamente uno podrá encontrar su hogar limpio y
aspirado, oliendo a campo, las cámaras vigilando a los niños o -de no
haberlos- al perro, las persianas echadas, las macetas regadas, la
bañera llena y sin que se salga, una cena caliente no de McDonalds, y
todo ello programado desde un mando que es el propio teléfono
¿Programado? Esto es lo problemático, para todo aquél que nunca pasó
más allá de la agenda del móvil. Con ello y todas las cámaras
vigilando, cada cual podría tener efectivamente su propia casa de gran
hermano y, en el centro de todo, donde fue la chimenea, un buen disco
duro grabando, archivando, reproduciendo, documentando, dando
instrucciones, tal vez un día aciago incluso fundiéndose. Naturalmente,
la mayoría de las cosas que hace un «hogar inteligente», por no
extenderse a parte de lo que se anuncia en CeBIT, sólo lo justifica la
«carrera ingenieril» en que técnicos «freak» compiten entre sí por la
sorpresa, el titular y el bolsillo del cliente, una nueva vuelta de
tuerca siempre
hacia el más pequeño, más rápido, más mejor, si
bien a veces inútil y pronto olvidado. No lo será en cambio,
seguramente, la central multimedia y multiformato, un ordenador vestido
y camuflado para el salón, que recogerá y distribuirá a las terminales,
pantallas y altavoces, desde el álbum de familia hasta los juegos, la
fonoteca, videoteca, sonido y radio digital y descargará de internet
suscripciones, revistas, canciones, filmes y noticias, seleccionando
«on line» la programación de televisión, partidos y pago por visión
para todo el mes... esto siempre que uno sepa y tenga tiempo. Y todo
ello, por supuesto, sin obviar la aparición de otros virus en el hogar,
virus distintos de la gripe, de esos que no se pueden curar con una
simple aspirina. Entonces sí que puede llegar a cundir el pánico.
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