En muchos lenguajes, la palabra volcán significa literalmente "montaña
que humea". En castellano "Volcán" proviene del latín Vulcano, referido
al Dios del Fuego de la mitología romana, que a su vez deriva del Dios
Hefesto de la mitología griega. De una manera algo más formal puede
utilizarse la definición de MacDonald (1972) y decirse que un volcán es
aquel lugar donde la roca fundida o fragmentada por el calor y gases
calientes emergen a través de una abertura desde las partes internas de
la tierra a la superficie. La palabra volcán también se aplica a la
estructura en forma de loma o montaña que se forma alrededor de la
abertura mencionada por la acumulación de los materiales emitidos.
Generalmente los volcanes tienen en su cumbre, o en sus costados,
grandes cavidades de forma aproximadamente circular denominadas
cráteres, generadas por erupciones anteriores, en cuyas bases puede, en
ocasiones, apreciarse la abertura de la chimenea volcánica.
Los materiales rocosos que emite un volcán pueden ser fragmentos de las
rocas "viejas" que conforman la corteza o la estructura del volcán, o
bien "rocas nuevas" o recién formadas en la profundidad. Las rocas
"nuevas" pueden ser arrojadas por el volcán en estado sólido o
fundidas. Magma es la roca fundida que se encuentra en la parte interna
del Volcán, que cuando alcanza la superficie, pierde parte de los gases
que lleva en solución. Lava es el Magma o material rocoso "nuevo",
líquido o sólido, que ha sido arrojado a la superficie.
Comúnmente, las lavas recién emitidas se encuentran en el rango de
temperaturas entre 700 °C y 1200 °C, dependiendo de su composición
química. Todas las rocas que se han formado a partir del enfriamiento
de un magma se llaman rocas ígneas. Cuando el enfriamiento tuvo lugar
en el interior de la tierra, y las rocas fundidas no llegaron a emerger
a la superficie, se llaman rocas ígneas intrusivas. Cuando la roca se
ha formado ha partir del enfriamiento de lava en la superficie, se
denomina roca ígnea extrusiva. A todas las rocas que han sido
producidas por algún tipo de actividad volcánica, sean intrusivas o
extrusivas, se les llamam rocas volcánicas. Pero no todas las rocas
ígneas son volcánicas.
Existen grandes masas de rocas ígneas intrusivas, denominada
plutónicas, que se han enfriado a gran profundidad, sin estar asociadas
a ningún tipo de actividad volcánica. Algunas de las rocas plutónicas
más comunes son, por ejemplo, ciertos tipos de granito.
La emisión de material rocoso y gases a alta temperatura es lo que se
denomina una erupción volcánica. Cuando ésta es el resultado directo de
la acción del magma o de gas magmático, se tiene una erupción
magmática. Las erupciones pueden resultar también como efecto del
resultado también como efecto del calentamiento de cuerpos de agua por
magma o gases magmáticos. Cuando el cuerpo de agua es un acuífero
subterráneo, la erupción generada por el sobrecalentamiento de este por
efectos magmáticos, se denomina erupción freática. Este tipo de
erupciones generalmente extruye fragmentos de roca sólida "vieja",
producidos por las explosiones de vapor. En algunos casos, este tipo de
erupciones pueden emitir también productos magmáticos mezclados con los
de la erupción de vapor. Si éste es el caso, la erupción se denomina
freatomagmática.
Es común que, después de una gran erupción magmática o freatomagmática,
una formación de lava muy viscosa empiece a crecer en el fondo del
cráter por la chimenea volcánica, formando una estructura en una forma
de cúpula a la que se llama domo, que puede crecer hasta cubrir por
completo al cráter.
Los materiales rocosos fragmentados emitidos por una erupción, lanzados
en forma sólida o líquida, se denominan piroclastos. Qué tan fina sea
la fragmentación de los piroclastos dependen de la intensidad de la
erupción explosiva. Estos, al depositarse en el suelo, pueden
cementarse por varios procesos, tales como solidificación, por
enfriamiento si venían fundidos, o por efecto del agua, etc. Los
piroclastos cementados forman las rocas piroclásticas.
Una forma genérica de referirse a los productos piroclásticos,
cualesquiera que sea su forma es tefra. A los fragmentos de tefra de
menor tamaño (menores de 2mm) se les llama ceniza, y a los mayores
lapilli. El magma, antes de emerger en una eruppción, se acumula bajo
el volcán a profundidades de unos cuantos kilómetros en una cámara
magmática.
Las erupciones explosivas pueden producir densas columnas de tefra que
ocasionalmente penetran la estratosfera y alcanzan alturas superiores a
los 20 km; éstas son las columnas eruptivas.
Durante una erupción explosiva, el magma al alcanzar la superficie,
produce grandes cantidades de gas, que traía en solución y libera
enormes cantidades de energía por diversos procesos. Esta diversidad de
mecanismos presentes en la erupción, hace difícil medir su tamaño. Así,
en contraste con la sismología, en la que se mide el tamaño de un
temblor en función de la energía elástica que libera en forma de ondas
sísmicas; en vulcanología la medida del tamaño de una erupción es un
problema que no está del todo resuelto.
Walker (1980) sugirió que se necesitan cinco parámetros para
caracterizar adecuadamente la naturaleza y tamaño de una erupción
explosiva: Magnitud de masa , es la masa total del material eruptado.
Intensidad, es la razón a la que el magma es expulsado (masa/tiempo).
Poder dispersivo, es el área sobre el cual se distribuyen los productos
volcánicos y está relacionada con la altura de la columna eruptiva.
Violencia, es una medida de la energía cinética liberada durante las
explosiones, relacionada con el alcanze de los fragmentos lanzados,
Potencial destructivo, es una medida de la extensión de la destrucción
de edificaciones, tierras cultivables y vegetación, producida por una
erupción.
En 1955 Tsuya definió una escala de magnitudes basadas en el volumen de
los distintos tipos de materiales eruptados. La escala de Tsuya se
incluye en la tabla 2. En 1957 Yokoyama y en 1963 Hédervari,
propusieron extender las escalas de volumen a una escala de Magnitud de
energía , basada en la relación de proporcionalidad directa entre la
masa del material emitido, su volumen y la energía liberada.
Recientemente, De la Cruz-Reyna(1990) definió una escala de magnitudes
basada en la relación entre el tamaño de las erupciones y su razón
global de ocurrencia.
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