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CalatravA mira hacia el cielo Imprimir E-Mail
El valenciano inauguró ayer en Suecia su primer rascacielos y ultima los detalles de proyectos como el de la 'Torre de Chicago' y la Terminal de Transportes de la Zona Cero

A las seis y media de la tarde, Santiago Calatrava miraba el cielo de Malmö, en Suecia. Había repetido esa acción hasta la saciedad durante estos últimos meses para ver como su Turning Torso terminaba de tomar forma frente al Báltico. Y ayer lo hacía con una sensación especial, con la sonrisa que surge en el rostro cuando se pone el punto y final a un trabajo bien hecho. El arquitecto valenciano cortaba después la cinta de inauguración de su primer rascacielos, una torre de 190 metros de altura con la que el viejo distrito de astilleros (el Western Harbor), ubicado junto al puerto -y cerca del puente de Öresund, que une Suecia y Dinamarca-, ha comenzado a convertirse en el centro neurálgico de la ciudad, la tercera más importante del país nórdico.

Todo comenzó en 1999, cuando el entonces director general de la cooperativa HSB, Johnny Örbäck, contempló una escultura de Calatrava de menos de un metro de altura. La obra era Turning Torso y dejó fascinado a Örbäck. Poco después, llegó la petición formal y en 2001, coincidiendo con la celebración en la ciudad sueca de la primera muestra europea de viviendas (Bo01), comenzaron las obras que han hecho posible que esa pieza se haya convertido en el edificio residencial más alto de Suecia y el segundo más alto de Europa (desde el piso más elevado se divisa Copenhague y, de noche, desde varias localidades danesas se advierte su luminosa fachada).

Al igual que la escultura original, la torre está basada en el movimiento de rotación del torso humano sobre unas caderas inmóviles. El diseño, único en el mundo, es capaz de transmitir sensación de movimiento debido a un giro de 90 grados que realiza el edificio desde la base hasta la planta más alta.

"Tanto el lugar como la ocasión -dice Calatrava- requerían claramente de algo excepcional: un edificio independiente, planeado como la estructura más alta del lugar, en consonancia con las aspiraciones progresistas de Malmö".

Turning Torso, que ha requerido aproximadamente 4.400 toneladas de hormigón armado, está formada por nueve cubos, con cinco plantas de aproximadamente 400 m2 cada una. El edificio dispone de un total de 54 pisos, en los que se distribuyen viviendas de lujo, oficinas y salas de reuniones. Los despachos, ubicados en las dos primeras unidades, tienen una superficie total de 4.000 m2; mientras que el resto de cubos albergan los 147 hogares, con una superficie de entre 45 y 190 m2.

El principal elemento estructural de la construcción es un núcleo de hormigón armado circular (con un radio de 5,30 metros) que sirve de eje de rotación de las plantas y está reforzado por un entramado exterior de acero. Junto a él, están emplazados los cinco ascensores de alta velocidad con los que cuenta el edificio, capaces de alcanzar desde el piso bajo la planta número 54 en sólo 38 segundos. La torre está recubierta por un muro-cortina compuesto de elementos ciegos y vidrio que consta de aproximadamente 2.800 paneles curvados de aluminio y 2.250 ventanas planas.

Según la oficina de Calatrava, el equipo de arquitectos ha prestado especial atención a las medidas de seguridad del edificio. De hecho, su sistema para combatir incendios incluye, desde lluvia artificial en todas las habitaciones, hasta un ascensor especial de uso exclusivo para el personal de emergencias y para -si fuera necesario- evacuar a los residentes.

Todo ello le ha valido al arquitecto valenciano para obtener el premio Mipim al mejor edificio residencial del mundo, que recogió en febrero del presente año. El galardón es concedido anualmente a los mejores proyectos internacionales -de distintas disciplinas- con motivo de la mayor feria internacional de la construcción, que se celebra en Cannes, Francia. El edificio de Calatrava competía en su categoría con dos edificios de viviendas, el West India Quay, de Londres, y el Espirito Santo, construido en Miami.

edificaciones proyectadas. Pero Calatrava no sólo mira estos días al cielo de Malmö. Y es que el valenciano ya tiene en su agenda, junto a iniciativas como la Terminal de Transportes del World Trade Center, tres proyectos con edificios de gran altura: la Fordham Spire Hill House (conocida como la Torre de Chicago), la 80 South Street Tower de Nueva York, y las Torres de Valencia.

El primero de ellos, presentado hace tan sólo unas semanas, se levantará junto al lago Michigan y se convertirá en la construcción más alta de EEUU. Con un diseño semejante a la broca de un taladro y concebido a partir de otra de las esculturas del arquitecto, la torre tendrá 445 metros de altura hasta el techo y aproximadamente 609 metros hasta la punta de la espiral, por lo que superará los 541 metros que tendrá la Torre de la Libertad de la Zona Cero.

Calatrava también trabaja ya en la 80 South Street Tower de Nueva York, que tiene como punto de partida otra pieza escultórica. La torre está integrada por doce estructuras cúbicas cubiertas de vidrio suspendidas a uno y otro lado del esqueleto central. Cada una de ellas contiene cuatro plantas destinadas a uso residencial, mientras que la base estará reservada para la sede de un organismo institucional.

También ha lanzado el artista su mirada al cielo de Valencia. Allí construirá, junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias -y con su mismo lenguaje arquitectónico- un complejo integrado por tres torres cristalinas y un edificio horizontal, a modo de rascacielos tumbado. Los edificios, de hormigón, acero y vidrio, albergarán oficinas, viviendas, un hotel y un módulo multifuncional, el Ágora, que servirá de área de descanso a los visitantes de la ciudad y acogerá actividades culturales.

Junto a estos rascacielos, el arquitecto tiene preparado ya el proyecto del Terminal de Transportes del World Trade Center, una obra para mejorar las conexiones en el sur de Manhattan. La terminal tendrá un techo de vidrio suspendido sobre arcos con aires catedralicios, que se abrirá cada año en el aniversario del atentado del 11 de septiembre. El proyecto, con un presupuesto de 2.000 millones de dólares, incluirá la terminal de trenes PATH (Port Authority Trans-Hudson), que dará servicio a más de 80.000 viajeros diarios; así como conexiones peatonales para acceder a las líneas de metro y ferry. Las autoridades neoyorkinas esperan que la terminal de tren se inaugure en 2006 y que el resto esté listo en 2009.



 
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