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Dolor en la capilla ardiente Imprimir E-Mail
Pesar por una gran pérdida. La esposa y los hijos del matador de toros reciben multitud de condolencias en el Ayuntamiento de Sevilla, donde estuvo instalado el féretro durante la jornada de ayer

El Ayuntamiento de Sevilla acogió ayer la capilla ardiente con el cuerpo del matador de toros Manolo Vázquez. A lo largo de la jornada se sucedieron las muestras de dolor de su familia entre un constante goteo de asistentes, que acudieron a dar el pésame a la esposa del torero, Remedios Gago de la Cruz; sus hijas, Remedín, Inmaculada y Carolina, y su hijo Manuel. Además de las manifestaciones de duelo, próximas al féretro, varias coronas mortuorias, personales e institucionales, recordaban al matador de toros sevillano; entre ellas, las enviadas por el matador de toros Enrique Ponce y su mujer, Paloma Cuevas, por los presidentes de la Junta, el Ayuntamiento de Sevilla y el PP de Andalucía. Hasta las nueve de la noche, en que se cerraron las puertas, acudieron 2.514 personas.

Entre las autoridades autonómicas y locales que llegaron a mediodía se encontraban el presidente de la Junta de Andalucía y secretario general del Partido Socialista, Manuel Chaves, y el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos. Otras personalidades políticas que acudieron fueron el concejal de Fiestas Mayores del Ayuntamiento sevillano, Gonzalo Crespo, Amparo Rubiales y el matrimonio formado por los socialistas Carmen Hermosín y Luis Yáñez.

En un día, en el que se considera que torean absolutamente todos los toreros, incluidos los subalternos, porque se celebran espectáculos en casi todas las localidades españolas, muchos de los diestros manifestaron telefónicamente su condolencia a la familia. Otros matadores, como Antonio Chenel Antoñete, Juan Antonio Ruiz Espartaco o Emilio Muñoz, retirados, dieron su pésame personalmente. Antoñete, que viajó desde Madrid, nos comentaba que se encontraba "muy afectado. Han sido muchos años de contacto con la familia. Cuando he visto a Remedín -la esposa de Manolo Vázquez- lo he pasado fatal. Manolo y yo despegamos juntos en la etapa de novillero. Luego, coincidimos en el tiempo en nuestras etapas tras reaparecer ambos. Fueron años magníficos para nosotros. Ahora me vienen a la cabeza multitud de vivencias... Sinceramente, me encuentro muy mal". También acudieron el veterano Manolo Carmona o los más recientes en alternativa como Emilio Muñoz, que fueron de los primeros en acudir a la capilla ardiente. Varios toreros de plata que hicieron historia en épocas pretéritas y que conocieron y disfrutaron de la amistad de Manolo Vázquez también se dieron cita en el Ayuntamiento. Entre ellos, Andrés Luque Gago, Julio Pérez Vito, Antonio Almensilla y Rafael Torres. También acudieron toreros sevillanos de la última hornada, como el matador de toros Enrique Peña o el que fuera novillero, el torero japonés El Niño del Sol Naciente.

Entre los ganaderos asistieron Juan Pedro Domecq y Sancho Dávila y del mundo empresarial, el representante de la empresa Pagés, Eduardo Canorea. Entre otros personajes relevantes de distintos campos acudieron el teniente de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Alfonso Guajardo Fajardo y Alarcón, la bailaora Matilde Coral, el cantante Enrique Casellas, el escritor Manuel Lozano Hernández, el gerente de Fibes, Felipe Luis Maestro, el abogado Joaquín Moeckel, el hermano mayor de la Hermandad de San Bernardo, Antonio Rodríguez Hidalgo, el presidente de la Asociación de hostelería de Sevilla, Juan Robles, el presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Santiago Sánchez Traver, y Ana Abascal.

También hubo un goteo incesante de partidarios y personas anónimas que acudían al Ayuntamiento para recordar y homenajear al torero. Allí, las historias surgían y se entrelazaban con Manolo Vázquez como protagonista. En plena canícula, con un calor sofocante y a las tres de la tarde, una anciana, que cojeaba, llegaba desde el barrio de San Bernardo y daba su último adiós al diestro, al que conoció cuando los hermanos Vázquez jugaban al toro, junto al matadero. Muestras de cariño, como esas, se sucedieron a lo largo de la jornada con un torero de Sevilla: Manolo Vázquez.



 
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