Es imposible no dejarse seducir por sus
texturas y por sus olores. Los aceites, además de su versatilidad
(funcionan en cualquier parte del cuerpo, incluido el pelo), se pueden
utilizar en las más diversas situaciones.
Los
hay específicos para el baño y la ducha, para masajes (en este caso, se
recomienda que sea la pareja quien lo aplique), e incluso para ir a la
playa. Poseen la capacidad de relajarnos o estimularnos, según la
ocasión; algunos tienen virtudes adelgazantes y otros, efectos
balsámicos. ¿La última moda? Aquellos con purpurina y nácares dorados.
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