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El célebre actor estadounidense George
Clooney, considerado uno de los 50 hombres mas guapos del mundo,
presentará en el festival de Cine de Venecia un filme que resume su
visión del mundo, el periodismo y la política.
Entrevistado esta semana por los dos mayores diarios del país (Corriere
della Sera y Repubblica) tras haber sido seleccionado para participar a
inicios de septiembre en Venecia con su segunda película como director
"Good Night y Good Luck", Clooney critica la política de su país en
Irak y denuncia un nuevo 'macarthismo', marcado por sutiles
persecuciones.
"En sustancia, el macarthismo es la lucha contra un enemigo
imaginario", sostiene Clooney, quien narra en su película, ambientada
en los años 50 y rodada en blanco y negro, la vida y obra de un pionero
del periodismo televisivo en Estados Unidos, Edward Murrow, enemigo del
senador Joseph McCarthy, quien impulsó violaciones de los derechos
civiles en nombre del bien del país ante el 'peligro comunista'.
Inspirado en la vida de su padre, un famoso reportero de Cincinnati,
Clooney critica el periodismo espectáculo, la información convertida en
entretenimiento, sin ética, "superficial y facciosa" como la definió.
El 'sex symbol' de 43 años, resulta un inconformista con el sistema que
lo lanzó al estrellato, no habla de sus novias y pide un cine más
pensante. "El digital transformará Hollywood, el camino acaba de
comenzar", sostiene el cineasta: actor, guionista, director y productor
de su filme.
Clooney se define como "profundamente patriótico" pese a que reside
parte del año en Italia. "Durante un viaje en moto por Italia vi unos
obreros que regresaban de trabajar a sus casas con flores, una botella
y pan (...) Decidí que este país me podía dar la fuerza, la energía y
el placer de la vida", confesó.
"Y desde aquí puedo volver a Estados Unidos con todas sus
contradicciones", admitió, tras contar que por protesta por la victoria
en las primeras elecciones del republicano George W. Bush retiró todas
sus inversiones de la bolsa de Estados Unidos y se compró una mansión
en el lago de Como, en el norte de Italia.
Un negocio redondo, ya que meses meses después, tras el 11-S, muchas
fortunas languidecieron mientras su casa se revalorizó hasta 6,5
millones de euros.
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