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Cristina Hoyos: «Viaje al Sur» Imprimir E-Mail
La bailaora, que reconoce que a punto de cumplir 60 años sigue bailando «porque me lo pide el público», llega hoy al Teatro Movistar de Madrid al frente del Ballet Flamenco de Andalucía

Recién llegada de Japón, donde ha actuado en la Expo de Aichi, Cristina Hoyos se subirá hoy al escenario del Teatro Movistar de Madrid, donde presentará hasta el próximo día 27 su nuevo espectáculo, «Viaje al Sur». Se trata de un montaje en el que la bailaora, al frente del Ballet Flamenco de Andalucía, combina las raíces flamencas con la actualidad de la puesta en escena del coreógrafo Ramón Oller, algo que preocupa mucho a esta sevillana inquieta, que insiste en que el flamenco tiene que «evolucionar» y en dignificarlo «no sólo en el escenario, también fuera de él».

«Viaje al Sur» es una coreografía que, sin argumento, transmite las sensaciones mediante los palos del flamenco y consta de tres estampas: la alegría, la tragedia y la pasión. «Son los tres elementos fundamentales de la vida -apunta la bailaora-. La alegría es la luz, la claridad... y de pronto, todo eso puede quedar truncado por un infarto, un accidente, una bomba... En un minuto esa alegría se torna en tragedia. Después, lo que te saca de esa profundidad y de esa tristeza es el amor, la pasión». Según Cristina Hoyos, el espectáculo es un reflejo de la actualidad y de la vida cotidiana, aunque, la artista asegura que a la hora de montar una coreografía se rige más «por los sentimientos», ya que, a su juicio, «por muchas voces que se alcen y por mucho que se haga en el teatro, hay poca solución para que la gente deje de matarse. Pero, indiscutiblemente -añade-, sobre todo en la segunda parte, la tragedia, hay un mensaje de lo que está ocurriendo en el mundo».

El espectáculo está compuesto por siete parejas de bailaores en el escenario, que encabezan la formada por Cristina Hoyos y el Junco, un bailarín de 31 años que nada tiene que ver con ese otro flamenco que se ha hecho famoso a costa de airear sus amores con Lola Flores diez años después de su muerte, y que tiene loco a Juan Antonio Jiménez, verdadero nombre del artista, desde que surgió el escándalo televisivo. El Junco y el resto de los bailarines son la gran apuesta de Cristina Hoyos, quien afirma que hay que dar paso a los jóvenes valores ya que «cerca de los 60 años como estoy, pongo el corazón y las tripas, aunque con la edad he aprendido a dar más, haciendo menos».

«No me dejan irme»

La bailaora puntualiza que eso no significa que su retirada esté cerca, aunque no por falta de ganas: «En el Ballet Flamenco de Andalucía yo no quería bailar, pero los contratos salen y siempre preguntan si Cristina Hoyos baila. Por mucho que yo no quiera bailar, tengo que seguir haciéndolo. Cuando la gente vea que esta compañía tiene unos bailaores estupendos, podré seguir detrás y encantada de la vida». «No me gusta decir que soy indispensable, pero un poco es así. Es el público el que pide que esté ahí», agrega.

Incombustible, luchadora infatigable (superó un cáncer de mama gracias, según dice, «a la terapia del baile»), en la cabeza de Cristina Hoyos bullen un sinfín de ideas para mantenerse ocupada incluso sin subirse a las tablas. Como el Museo del Baile que está a punto de abrir sus puertas en Sevilla o un proyecto en el cine, un medio que conoce bien tras haber protagonizado varias películas: «Esa es una idea que tengo desde hace tiempo, pero no es fácil porque el baile no es competitivo. Creo que la verdadera película de flamenco está por hacer. A lo mejor se la cuento algún día a algún director o escribimos un guión, pero no tengo por qué ser la protagonista». Dado que el cineasta que más se ha dedicado a este género es Carlos Saura, su nombre es inevitable. Sin embargo, la coreógrafa señala que todavía no ha pensado en nadie en concreto y considera que «en Andalucía hay buena materia».

Ese empeño de vivir por su arte llevó a Hoyos a decir recientemente que en el flamenco actualmente hay mucha confusión. «Hablan de un neoflamenco -aclara la artista-, de un flamenco moderno, de un no se qué... El flamenco sólo es uno y hay que ir con el tiempo. También quise decir que, por culpa del éxito, hay gente que hace cosas, que en mi opinión, no son flamenco, algunos movimientos, algunos zapateados se parecen, pero eso lo puede hacer cualquiera. El flamenco es un sentimiento, una raíz, un adentro de cada uno que hay que expresarlo con la mayor pasión posible, no se trata sólo de estar preparado técnicamente y hacer florituras para que el público aplauda mucho... ¿y después, qué?». A la pregunta de si alude a algún bailarín famoso, la artista responde que no se refiere «a nadie en concreto, pero ahora hay mucha gente así».

Durante la presentación de «Viaje al Sur», Cristina Hoyos se felicitó de poder bailar en Madrid, una ciudad en la que, confesó, sólo había actuado en dos o tres ocasiones al frente de su propia compañía. La bailaora declara que en España todavía hay muchas plazas duras para el flamenco: «Creo que hay sitios del extranjero en los que está mucho más valorado que en algunos puntos de España».

 
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