El festival donostiarra, que en su jornada inaugural
arrancará con quince actuaciones en diferentes escenarios de la ciudad,
entre ellas el montaje del bailaor Rafael Amargo sobre el Quijote, un
personaje que será el referente de varios conciertos.
Aunque
la Quincena no sólo conmemorará los 400 años del caballero de La
Mancha, sino que también dedicará un gran espacio al 60 aniversario del
fin de la II Guerra Mundial, para lo que ha programado obras inspiradas
en la contienda y sus secuelas dentro de 'Acordes de paz y guerra'.
Se
escucharán en este ciclo composiciones como 'Un superviviente de
Varsovia', de Schonberg, el 'War Requiem', de Benjamin Britten, o las
sinfonías número 7, 'Leningrado', y número 9 de Shostakovich, de la
mano de orquestas como la ONE, la Nacional de Rusia o la Sinfónica de
Bilbao en el auditorio del Kursaal.
La
violencia, el terror, la desesperación o el miedo generado por la
guerra motivaron las obras de muchos compositores, pero también el amor
o la esperanza, todo ello transformado en bellas notas y además no sólo
en piezas para grandes formaciones, como podrán comprobar quienes
acudan a los conciertos del caserío de Hernani, organizados en
colaboración con el Centro Superior de Música del País Vasco, Musikene.
En
el caso del museo Chillida será recitales de piano, voz y piano, piano
y violoncello, y cuarteto de cuerdas los que protagonicen las jornadas
dominicales de agosto, cada una de las cuales rendirá un tributo
especial.
La del próximo domingo día 7
estará dedicada a las víctimas de la guerra y será Gabriel Loidi quien
interprete, además de una propia, obras de Julio Blasco, Gustavo Díaz
Jerez y Milena Perisic, jóvenes compositores de Musikene.
El
día 14 la solista María Angeles Rodríguez hará un 'canto por la paz'
acompañada por la pianista Luminita Duca, para lo que ha programado 'El
soldado' y 'La novia del soldado', de Schumann; 'Cuatro canciones
serias', de Brahms; además de piezas de Poulenc, Albéniz y Mahler, y un
estreno absoluto del vizcaíno Félix Sierra, compuesto 'ex profeso' para
esta ocasión.
'Tríptico del saltamontes
y la mariposa blanca' es el título de este último, basado en un cuento
del suegro del autor, que escribió cuando tenía 25 años, recién llegado
de la Guerra Civil tras perder una pierna, y que realmente es 'una
declaración de amor'.
A la música del
exilio y la resistencia estarán dedicados los conciertos de los días 21
y 27, en el primero de los cuales el violonchelista Ricardo
Sciammarella y la pianista Eva Pereda interpretarán obras de quienes
sufrieron esta situación: Darius Milhaud, Bohuslav Martinu, André
Jolivet y Shostakovich.
El ruso
Shostakovich, 'doble resistente, interno y externo', tendrá también
protagonismo en el último recital, en el que el cuarteto de cuerdas
Cadem tocará también composiciones de Pablo Sorozábal y José María
Usandizaga.
La quincena ofrece, pues,
cuatro oportunidades para disfrutar de la música junto a las esculturas
de Eduardo Chillida, un artista cuyas creaciones están también
estrechamente ligadas a la paz y la tolerancia, como recordó hoy su
hijo Luis, director del museo, en la presentación de estos recitales.
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