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El 'Chavo del Ocho', nuevo libro |
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El "Chavo del Ocho," un entrañable huérfano de una vecindad mexicana
que catapultó al actor Roberto Gómez Bolaños a la fama en toda América
Latina, busca ahora hacer reír y llorar en un libro que cuenta aspectos
de su historia que nunca quedaron claros en la serie televisiva,
informa Reuters.
Gómez Bolaños presentará el miércoles "El diario del Chavo del Ocho,"
que incluye dibujos hechos por él mismo de los principales personajes
de la serie como Don Ramón, Quico y Doña Florinda cuya intérprete,
Florinda Meza, se casó con el actor y libretista en noviembre tras 27
años de unión libre.
El "Chavo" no vive en un barril sino en el apartamento número ocho y el
barril es sólo para esconderse cuando algo le disgusta, son algunas de
las explicaciones contenidas en la publicación.
En el libro "hay oportunidad para la nostalgia primero que nada, porque
se rememoran algunas cosas que se hicieron en la serie ... (También)
hay lugar para la sorpresa y para llorar también un poquito porque hay
algunas partes tiernas," dijo Gómez Bolaños en un programa de
televisión el martes por la noche.
Gómez Bolaños, más conocido como "Chespirito," explica en el libro, con
una frase corta y contundente, por qué el "Chavo" no tiene familia: "Un
día mi mamá simplemente no pasó por mí."
Los programas del "Chavo," que comenzaron a emitirse en 1970, se
retransmiten todavía en México y otros países latinoamericanos, pero el
éxito no ha hecho del autor un hombre de dinero.
"Desafortunadamente, las regalías que recibo por las retransmisiones de
las series son mínimas. Es más, a veces no sé si voy a gastar más en
gasolina por ir a cobrar regalías (...) que el pago que voy a recibir,"
dijo.
Gómez Bolaños también conquistó a varias generaciones no sólo con el
"Chavo" sino también con "El Chapulín Colorado," un héroe vestido de
insecto que según el autor es el que más se parece a él porque enfrenta
las situaciones pero con mucho miedo, entre otros personajes.
Las creaciones de Chespirito, desarrollados sobre una escenografía
rudimentaria pero con un pulido libreto escrito por el propio Gómez
Bolaños, son de un humor ingenuo. Sus dichos se volvieron parte del
vocabulario de millones de personas en toda América Latina.
"Es que no me tienen paciencia" o "fue sin querer queriendo" decía el
Chavo cuando se había equivocado, frases que continúan resonando en la
pantalla chica.
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