El costo material de independizarse de los
padres tiene hoy una base 800 pesos
mensuales. La realidad obliga a quienes
toman el desafío de solventarse con su
propio trabajo a olvidar la utopía del
ahorro y el esparcimiento. La frustración y
la falta de opciones de los jóvenes los
retiene en el hogar familiar.
El costo de vida en la Argentina actual se
interpuso delante del romántico horizonte de
miles de jóvenes que sueñan con estudiar,
trabajar y vivir solos.
La ansiada independencia de los padres
resulta, en estos tiempos de competencias,
un desafío que pocos se animan a tomar y
muchos menos ven alcanzado.
En Buenos Aires, una de las principales
capitales del mundo, la independencia tiene
un costo altísimo en lo material y en lo
espiritual. Si no hay una ayuda externa o la
persona en cuestión fue bendecida por un
salario extraordinario, lo más probable es
que pasen años antes poder cortar el cordón
umbilical con el primer hogar.
O los sueldos son bajos o los costos altos o
ambos al mismo tiempo. Lo cierto es que uno
de los primeros escollos es hacer frente a
un alquiler que aumenta a medida que las
zonas son más accesibles al lugar de
estudio.
Según explicaron fuentes de una reconocida
inmobiliaria que trabaja en casi toda la
Ciudad de Buenos Aires, los jóvenes
consultan siempre sobre departamentos de uno
o dos ambientes, casualmente el grupo cuya
oferta es mínima y por lo tanto los que más
se cotizan.
"No hay gran variedad en departamentos
chicos. Si entra uno hoy, mañana ya está
alquilado. Hay muchas propiedades que al
estar en una buena zona son sacadas del
circuito de alquiler para dedicarse sólo al
turismo", afirmaron los voceros de la casa
de bienes raíces, que pidieron anonimato.
En el mismo sentido, Maximiliano Boccacci,
jefe de ventas de Tizado Belgrano, ratificó
que "la oferta está limitada y la mayoría de
los precios de los alquileres están por
arriba de las expectativas. De todas formas,
el mercado se reacomoda permanentemente,
arbitrando entre la oferta y la demanda y
fijando valores".
El ABC del estudiante
En lo primero que se fija un joven es en
los medios de transportes que conectan la
facultad en la que estudia, su trabajo y la
zona en la que busca vivir . Es la principal
preocupación para poder ordenar sus
actividades.
Según indicaron desde las inmobiliarias
consultadas por Infobae.com los barrios
preferidos son Caballito, Barrio Norte,
Palermo y Belgrano, debido a su ubicación
estratégica y accesos a casi todo el resto
de la ciudad.
Los precios parten de los 300 pesos en las
zonas de Constitución y Liniers. Ya en la
zona de Once se incrementa entre unos 50 y
100 pesos y en Palermo, Barrio Norte y
Belgrano, se piden unos 500 pesos como base
que pueden llegar a duplicarse.
Daniel Rozel, encargado del área de venta de
Amzel Propiedades, una inmobiliaria
especialista en emprendimientos, aseguró que
el alquiler en un departamento de 42 metros
cuadrados en un edificio nuevo y en la zona
de la Universidad de Palermo cuesta entre
800 y 850 pesos por mes.
Luego hay que agregar los gastos de expensas
-oscilan entre unos 70 a 130 pesos
mensuales- y las cuentas de luz, gas y agua,
que suman un promedio mínimo de entre 50 y
70 pesos bimestrales.
Dentro de las líneas telefónicas hay
distintas variantes para que el gasto no sea
exagerado y controlar las llamadas, sobre
todo a celular.
Pero el desembolso mínimo mensual es de 17
pesos, por el simple hecho de tener la línea
telefónica.
Por otra parte, tener una televisión sin
cable ya no es habitual, incluso en algunos
edificios ya viene incorporado, por lo que
se agregarían 60 pesos.
Además, debido a los incesantes aumentos de
precios en prácticamente todos los
productos, una compra mensual en el
supermercado para una sola persona alcanza
fácilmente los 100 pesos.
Hasta acá, el promedio de los gastos fijos
mensuales suma 800 pesos. El número es
sorprendente cuando se tiene en cuenta que
aún no es suficiente para solventar todos
los gastos, que deberían incluir salidas
durante el fin de semana, viáticos, gastos
de comidas, libros o apuntes de la
universidad pública (la privada parte de los
200 pesos la cuota por mes) y algún que otro
gusto personal.
Habría que revisar ahora qué dicen las
estadísticas acerca de la cantidad de
jóvenes universitarios que llegan a ganar un
sueldo de al menos 800 pesos.
Mejor no hablar de ciertos gastos
Los gastos fijos ya fueron mencionados, pero
la realidad es que hay muchos servicios que
hoy en día también son necesarios. Tener un
libre acceso a Internet sería un lujo, a
pesar de que cada vez es más utilizado tanto
para el ámbito universitario como para el
laboral. La conexión de banda ancha más
barata cuesta 60 pesos. Lo mismo ocurre con
el celular.
Así como es importante el desarrollo
intelectual y laboral, también lo es el
cuidado de la salud. Asistir a un gimnasio
sumaría alrededor de unos 35 pesos al
presupuesto. No se trata sólo de una
cuestión de estética, sino que es una
necesidad para cualquier individuo realizar
una actividad física durante dos o tres
veces por semana.
Ni hablar del ahorro. La juventud es una
etapa en la que hay mucha energía depositada
en prosperar y lograr nuevas metas. Pero la
realidad económica no permite avanzar mucho
en este aspecto ya que según las cifras
indican, no hay suficiente espacio para
recaudar dinero para luego invertir en algún
bien futuro.
Por supuesto que hablar de unas merecidas
vacaciones es una ilusión. Lo mismo un auto.
Por más barato que sea, es algo impensable.
Luego de invertir dinero en un vehículo, se
sumaría el costo del mantenimiento del día a
día.
Los números presentados llevan a un planteo,
¿Es cuestión de vivir para trabajar?¿O
trabajar para vivir? Tal vez estudiar se
transformó en un lujo para pocos.
Mariana Gándara |