Michel Camilo y la Sinfónica de Madrid brindaron una poderosa cita, aunque faltaron más contenidos para llegar a la excelencia
Tras la gala de clausura del XV Concurso Internacional de Piano de
Santander, el FIS vivió a continuación una de sus grandes noches,
rindiendo emocionado homenaje a nuestra ciudad en sus 250 aniversario.
Y lo hizo con el brillante concierto brindado por la Orquesta Sinfónica
de Madrid, Titular del Teatro Real, dirigida espléndidamente por Jesús
López Cobos.
El director zamorano, tan aplaudido en el Festival de la
Porticada, se subió al podium de la Sala Argenta del Palacio de
Festivales, y aunque ciertamente en jornadas anteriores se ha vivido en
este ámbito abundante pianismo, parecía a priori excesivo el escuchar
por añadidura el 'Concierto para Piano y Orquesta en Sol mayor' de
Maurice Ravel. Pero afortunadamente tuvo en el dominicano Michel Camilo
un solista de lujo con claridad conceptual y poderosos medios técnicos
y expresivos, y estuvo muy bien arropado por la agrupación madrileña y
su batuta titular.
Antes, habían traducido con acertado criterio, quizás un poco
encorsetado, la suite del 'Caballero de la Rosa' de Richard Strauss,
para interpretar como broche las piezas de la 'Iberia' de Isaác Albéniz
que orquestó Enrique Fernández Arbós. Unir estos dos nombres en un
concierto dedicado a la ciudad de Santander ha sido todo un acierto,
pues ambos tocaron en el antiguo Casino del Sardinero, y el compositor
tuvo en Suances un lugar de privilegio para su descanso estival.
López Cobos tradujo estas colosales partituras con brillantez y
color, huyendo de cualquier pintoresquismo, para lo cual contó con la
excelente respuesta de la Sinfónica de Madrid, compacta y con buena
materia prima en todas sus secciones. Fue una gran noche en calidad
-hoy la repetirán en el Festival de Perelada-, pero entre todos quedó
la sensación de que también lo podría haber sido en cantidad, porque el
concierto se escapó demasiado rápido de entre las manos del público
asistente.
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