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La civilización occidental |
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Un buen coche y una mujer guapa son la pareja perfecta. Si va
conduciendo, mejor. Karolina Kurkova llegó a Sotogrande conduciendo su
propio coche (a la vez que hablaba por su propio teléfono móvil, según
me soplaron). Una chica lavando el coche en biquini y haciendo mucha
espuma también es perfecta para algunos. Para el posado, Karolina
Kurkova no iba en biquini sino con un vestido amarillo que parecía que
hubiese robado del fondo de armario de Margarita de Inglaterra, que en
paz descanse. Aunque teniendo en cuenta la talla que debe de gastar la
checa quizá el vestido fuera de la colección de Barbie (a Twiggy en su
época no le habría venido). Su cintura es como la de una avispa, pero
una avispa modelo, no una avispa cualquiera. Luego, aunque no fuera
padrino del XXXIV Torneo de Polo Lexus de Sotogrande, se haría fotos
junto al coche Rafa Medina. Miren que yo soy superpartidaria de los
Feria, pero ella lucía más. Con esa cara de «parece que no voy
maquillada pero eso es lo que tú te crees», unos dientes de catálogo de
ortodoncia y una simpatía inteligente, se ganó al personal. Sobre todo
a Manolo, un reportero de «Gente». En cuanto le dijo cómo se llamaba se
acordó de Manolo Blahnik, que es el único Manolo del que ella tiene
noticia. Después de los posados y las entrevistas de rigor se fue la
chica al baño (ella misma lo reportó). Volvió y al pasar al lado de
Manolo (el del micrófono) le soltó un «Ciao Manolo» que casi derrite al
chico.
La pasarela publicitaria continuó con Rafa Medina. Éste
derritió al personal femenino. Es tan estiloso. Sobre todo la nariz,
tan afilada que hace que su cara haga esquina. Moreno de playa, con
pantalón blanquísimo y unas zapatillas Tod's de ante marrón. El ante
marrón es lo que los hombres calzan este verano. Y en tendencias, los
Feria son expertos. Pero la verdadera pasarela estaba abajo con los
indígenas de Sotogrande. Esto es la civilización occidental y lo demás,
cuentos y medio pelo. Podrían estar Phillippe Junot o Luis Astolfi pero
los que de verdad dan lustre al torneo son los extras. A mí me gustan
especialmente las crías de sotograndí. Los adolescentes masculinos (a
los que también se puede ver en manada quedando en el Vips de Velázquez
en Madrid) suelen ir peinados igual: mata de pelo tipo casco, ni muy
largo, ni muy corto, con el flequillo ligeramente ladeado. En
Sotogrande es corriente que lleven un pedazo de casco en la mano. Y en
los pies, alpargatas en chancleta. La adolescente femenina que más
destaca es la del minishort, el taconazo y las gafas tipo televisores.
Se acercaron tres de este estilo por donde estaba la prensa. Tres
chicas cañón. Una cámara de televisión las enfocó y de pronto otras
cámaras siguieron el ejemplo rodeándolas como si acabaran de llegar por
sorpresa las hermanas Miller (bueno, las de Sotogrande eran más
guapas). Asustadas, atónitas y muertas de vergüenza consiguieron
ponerse a salvo. Juraban que ellas no eran nadie. Luego llegaría un
periodista para disculparse. Habían confundido a una con la novia de
Rafa Medina. Una locura.
En el Santa María Polo Club de
Sotogrande todo se hace a lo grande (y a lo inglés porque digo yo que
podría llamarse Club de Polo Santa María de Sotogrande). Los «stands»
comerciales con motivo del torneo no son cualquier cosa, nada que se
venda en Carrefour. La muy pija ropa deportiva Scapa, Aqua di Parma o
las cremas de La Mer. Y, aunque no está en venta, Sarah Ferguson con
sus pecas para entregar los trofeos. Como el traje que llevaba esta vez
era corto se le veían mejor los pies. Me reafirmo en que son unos
ejemplares magníficos. Miré y miré pero no vi a los Janeiro. Pero sí a
Hilario López Millán.
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