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La luna tiene 4.527 millones de años |
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escrito por noticiasdot.com/
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La Luna tiene con exactitud cuatro mil 527 millones de años, según un estudio
mineralógico de rocas del satélite de la Tierra que desarrollaron científicos de
universidades de Muenster y Colonia, en Alemania, y Oxford, en el Reino Unido.
Te explicamos como los científicos han determinado la edad de nuestro satélite y
las cuatro teorías científicas sobre su origen.
Los resultados de la investigación, que serán publicados en el próximo número de
la revista especializada Science, reforzaron la teoría del gran impacto sobre el
origen del satélite, que es la más aceptada en la actualidad en la comunidad
científica mundial.
De acuerdo a los científicos alemanes de la
Universidad de Muenster, conocer la edad de la Luna supone ubicar de manera
temporal el nacimiento del planeta Tierra.
Esta datación se efectuó
durante varios años, luego del análisis de metales, en especial wolframio, que
procedían de muestras de rocas lunares que según fueron recolectadas en
distintas misiones aeroespaciales Apolo.
Los cálculos de la edad de la
Luna efectuados hasta el momento carecían de precisión, pues se estimaba de
forma vaga que el satélite habría surgido hace unos cuatro mil 600 millones de
años.
Entre los metales extraídos de las piedras lunares, fue analizado
sobre todo el wolframio, ya que mediciones de alta precisión demostraron que el
isótopo 182 de este elemento aparecía con diferente frecuencia en las rocas
estudiadas.
Las diferencias en la frecuencia de Wolframio 182 en las
rocas lunares demostraron que había suficientes restos de Hafnium 182, su
isótopo radiactivo que se desintegró tras los primeros 60 millones de años de
nuestro Sistema Solar y dio origen al Wolframio.
Si en el análisis
mineralógico no se encontrara en las rocas ninguna diferencia en la frecuencia
de Wolframio 182, las piedras lunares habrían surgido más de 60 millones de años
después de la aparición del Sistema Solar, consideraron los científicos.
Dijeron que como, sin embargo, sí hay variaciones en el Wolframio 182,
su origen se puede aislar y calcular la datación con precisión: cuanto mayores
son las diferencias en la frecuencia de Wolframio 182, más se retrotrae su
origen.
Los resultados del equipo de investigación probaron por primera
vez que las rocas lunares contienen distintas cantidades de isótopo 182 de
Wolframio.
Del estudio de estas variaciones los científicos lograron
precisar la edad de la Luna en cuatro mil 527 millones de años, por lo que el
nacimiento del satélite se produciría de 30 á 50 millones de años después del
surgimiento de nuestro Sistema Solar.
En este proceso de datación fue
fundamental contar con ejemplares de rocas lunares, las cuales habían sido
recogidas en varias expediciones aeroespaciales Apolo.
Desde el 2 de
enero de 1959, fecha en la que se lanzó el Luna 1, fueron enviadas al satélite
cerca de 60 misiones tripuladas y no tripuladas que han conseguido obtener desde
imágenes hasta muestras de la Luna.
En diversas misiones aeroespaciales,
se trajeron a la Tierra 382 kilogramos de rocas y restos de la superficie,
material que ha permitido desarrollar tanto el estudio geomórfico de la Luna
como demostrar algunos aspectos teoréticos sobre su origen.
La teoría
sobre el origen de la Luna que goza en la actualidad de más respaldo en la
comunidad científica es la denominada del gran impacto, que fue sugerida en 1975
por los investigadores W.Hartmann y D.Davis.
La teoría del gran impacto
sostiene que el origen del satélite se debió a una colisión contra la Tierra de
un cuerpo con una masa proporcional a un séptimo de la del planeta.
Esta
hipótesis se fundamenta en especial en la similitud que existe entre los
componentes superficiales de la Tierra y la Luna, por lo que al determinar que
el satélite tiene una edad similar a la del planeta, los científicos han
reforzado esta teoría.
En la actualidad, conviven por lo menos otras
tres teorías sobre el origen de la Luna: la hipótesis de captura, la de ficción
y la del disco orbital.
La hipótesis de captura, que introdujo Fred
Singer en 1966, sugiere que la Luna era un astro independiente que se formó con
una órbita inicial solar y giraba, por ello, alrededor del Sol en lugar de
entorno a la Tierra.
Debido a diversos factores, la órbita de la Luna
fue modificada y finalmente el satélite quedó atrapado en el área de influencia
de la Tierra. Aunque esta teoría se apoya en la diferencia de densidades entre
Luna y Tierra, no logra explicar las causas del cambio.
La hipótesis de
fisión supone que originariamente la Tierra y la Luna eran un solo cuerpo y que
parte de su masa fue expulsada debido a la inestabilidad por la fuerte
aceleración rotatoria que experimentaba por entonces la Tierra.
Esta
teoría, que fue propuesta por Charles Darwin en 1878 y en la actualidad es
defendida principalmente por el científico de la Administración Nacional de la
Aeronáutica y el Espacio (NASA), Alan Binder, se apoya en la similitud entre la
geología lunar y terrestre.
La hipótesis de disco orbital apareció a
mediados del siglo XIX y se basa en la idea de que la Luna y la Tierra tuvieron
un origen común a partir de la misma nube de material, aunque se habrían formado
de manera separada.
Otros cuerpos celestes habrían intervenido para dar
a ambas, Luna y Tierra, el momento angular necesario para que se separasen y se
moviesen en sus órbitas actuales.
Por el momento, todas estas teorías
sobre el origen de la Luna son especulativas y carecen de explicación para
muchos aspectos que contradicen sus tesis.
Resultados como la reciente
datación precisa de la edad del satélite suponen, sin embargo, un gran avance
para el conocimiento del Universo. |