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Ocho años después de la muerte de la
princesa de Gales, en un accidente en París, "la industria del duelo"
creada en torno de Diana sigue viento en popa, y sus fans no se cansan
de comprar libros, platos, toallas, fotos, postales y discos con su
imagen.
En abril pasado, con motivo de la boda del príncipe de Gales con su
eterna amante, Camilla Parker-Bowles, en las tiendas en Windsor, cerca
de Londres, los vendedores no ocultaban que era Diana quien seguía
acaparando el interés, mientras que los objetos y recuerdos en homenaje
a Camilla casi no se vendían.
Aunque no hay cifras oficiales que permitan calcular la dimensión
económica de la industria generada por Diana, sí se sabe que 'Candle in
The Wind', la canción escrita por Elton John para las exequias de la
princesa del pueblo, en septiembre de 1997, ha vendido 31,8 millones de
ejemplares, convirtiéndose en el tema más vendido en la historia.
La princesa ha sido incluso personificada como una superheroína con
poderes de mutantes, en 'X-Statix', un dibujo animado en Estados
Unidos, confirmando una vez más su extraordinario impacto comercial.
La "industria del duelo", como ha sido calificada por un editorialista
del diario Daily Mirror, también ha movilizado mucho dinero en el mundo
de las editoriales y los diarios.
Desde la muerte de la princesa, se han publicado centenares de libros, incluyendo biografías.
A su vez, los tabloides y revistas se pelean los capítulos más jugosos
de estas obras, con la certeza que les supondrán un alza en sus ventas.
En noviembre de 2002, el diario Daily Mirror pagó 300.000 libras
(439.OOO euros) a Paul Burrell, ex-mayordomo de Diana, por su
testimonio exclusivo.
Once meses más tarde, en octubre de 2003, durante una campaña de una
semana muy bien coordinada, ese diario publicó amplios extractos del
libro de Burrell sobre Diana.
El montante del cheque firmado por el Daily Mirror al ex-mayordomo por
esos adelantos no ha sido revelado, pero el efecto sobre la ventas de
esa publicación fue notable: en un período de siete días, el diario
vendió un millón de ejemplares suplementarios.
Además de que suponen mucho dinero, el que las "revelaciones" sobre la
princesa se hagan sin mayor riesgo de procesos judiciales y con casi
total impunidad ha hecho que la bella princesa siga haciendo correr
tinta.
En junio pasado, fue Simone Simmons, "una amiga y confidente de Diana",
quien publicó extractos de su libro en el diario Sun, el más vendido en
Gran Bretaña.
La que fuera terapeuta de la princesa afirmó que Diana vivió en 1995
una noche de amor con John F. Kennedy Jr, el hijo del presidente
estadounidense John F. Kennedy (1960-1963), que murió en un accidente
de avioneta frente a las costas de Martha's Vineyard (este de EEUU)
unos años después de la princesa.
"Es imposible intentar un proceso de difamación en nombre de un miembro
fallecido de su familia", explicó Duncan Lamont, jurista londinense
especializado en la prensa.
Aun así, en alguna que otra ocasión, sí se ha logrado poner un límite a la explotación comercial de la imagen de la princesa.
Por ejemplo, el Fondo en memoria de Diana, creado para perpetuar su
obra humanitaria, fracasó en su intento de garantizar la exclusividad
de la utilización de 26 fotos de la princesa, después de que la Oficina
británica de marcas decretara que el rostro de Diana "pertenecía al
mundo".
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