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Se extiende el bookcrossing Imprimir E-Mail
escrito por Redacción   
El "bookcrossing", que consiste en abandonar libros en lugares públicos, ha irrumpido con fuerza en España, donde se calcula que ya han sido "liberados" miles de obras literarias con el utópico objetivo de transformar el mundo en una gran biblioteca. Esta práctica, que comenzó en Estados Unidos en 2001, consiste en depositar un libro en un lugar público para que algún desconocido pueda recogerlo, leerlo y después volver a abandonarlo para que sea encontrado por otros lectores. El banco de un parque, el asiento de un tren, un váter público o una cabina telefónica son algunos de los lugares en los que se pueden depositar las obras que se desea "liberar" a través de este sistema que funciona como un club de lectura basado en la confianza mutua.

Las personas que deseen adherirse a esta iniciativa disponen de la web www.bookcrossing-spain.com, en la que se explica con detalle el funcionamiento de este sistema inspirado en experiencias paralelas consistentes, por ejemplo, en seguir el rastro de un billete de dólar o en dejar en lugares públicos cámaras de usar y tirar.

Cuando alguien quiere compartir uno de sus libros sólo tiene que entrar en dicha página de internet, registrarlo, anotar el número que se le asigna y esperar a que el receptor decida agradecer este gesto altruista y entrar en la web para informar de su hallazgo.

Novelas, ensayos, biografías o manuales han sido abandonados en diferentes partes del planeta, aunque un alto porcentaje de estas obras se pierde sin que su propietario vuelva a tener noticias de la novela o el ensayo que decidió compartir. A pesar de este riesgo, la experiencia merece la pena, aseguró Fabián Rodríguez, uno de los impulsores de esta iniciativa en San Sebastián, que ha abandonado ya un centenar de libros, aunque sólo ha recibido noticias de un 25%.

Comentó que, al principio, cuando comenzó a practicar el "bookcrossing" nadie le hacía caso hasta que decidió colgar los libros en los árboles de la avenida donostiarra más concurrida para dejar actuar al "azar". En algunas bibliotecas españolas se han habilitado espacios para poder llevar a cabo esta actividad con "mayor seguridad" y evitar, por ejemplo, que los libros abandonados a la intemperie sufran los efectos de las inclemencias meteorológicas. Este es el caso de una biblioteca pública de San Sebastián, cuyo director, Patxi Presa, explicó que este centro presta un espacio en su entrada destinado al "bookcrossing", además de registrar en internet libros destinados a este fin si se lo solicitan sus propietarios.

La propia web de "bookcrossing", que cuenta con más de 1,3 millones de libros registrados y 280.420 miembros, a los que diariamente se suman más de 350, advierte de que debe usarse el "sentido común" para abandonar los libros. Los defensores de este sistema idealista aseguran que el "bookcrossing" no va en contra de las editoriales o los libreros y que su único objetivo es fomentar la lectura a lo largo y ancho de la Tierra.
 
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