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Que el fútbol y la cultura están reñidos es una
idea antidiluviana y los ejemplos a la contra se suceden desde mucho
antes de que el poeta Juan Sierra diese a luz a un niño al que la
historia del balompié conocerá con el nombre de Quino, quien a más de
sus éxitos deportivos se sumó a la epopeya sindical de la Asociación de
Futbolistas de España, que llevaría el aroma de las libertades a los
estadios de la transición española. Tampoco habrá que reducir los
precedentes de ese vínculo al poema Fútbol modesto de Leopoldo de Luis o a los artículos de Jorge Valdano en La Revista de Occidente.
Desde Manuel Vázquez Montalbán a Juan Marsé, el fútbol ha ido puntuando
en los marcadores de la buena literatura: entre los nuestros,
recuérdese aquel espléndido relato de Antonio Hernández, El Betis, la marcha verde.
Fernando Quiñones fue un cadista tardío pero impenitente en el
Carranza, aunque también se dejó caer con Joaquín Sabina por el palco
del Atlético de Madrid, en pleno gilismo. Ahora, en plena fiebre
amarilla, el cantautor portuense Javier Ruibal no suele perderse un
Carranza y está llamado a convertirse en lo que es Joan Manuel Serrat
para el Barça, Plácido Domingo para el Real Madrid o Kiko Veneno para
el Betis. Viene esto a colación de que ayer mismo regresaba desde el
Lejano Oriente una expedición que adoptó la denominación de Delegación
Cultural de Cádiz -aunque también hubo representantes cacereños y
cordobeses- y uno de cuyos propósitos estribó en llevar la camiseta del
equipo hasta la mismísima Gran Muralla China, en donde posaron para la
posteridad, al ritmo -no podía ser de otra forma- de Gaditana. Y ante la perplejidad, dicho sea de paso, del resto de los paseantes por tan histórico enclave. l FALLA Y BRUNEI El
diseño del periplo cadista corrió a cargo de un viajero impenitente,
José Luis Fresno, en tanto que Viajes Halcón, con Javier Altero como
agente de ruta, logró lo imposible: que coincidieran vuelos y reservas
hoteleras, en un itinerario que no sólo pasó por China, sino por
Singapur, Brunei y Malasia. En Brunei, a cuyo sultán le ha hecho algún
que otro retrato el gaditano Hernán Cortés, el avión de dicho país que
les llevó hasta su capital incluye en su hilo musical un fragmento de El amor brujo, de Manuel de Falla. Con ecos andalusíes, eso sí. Y un cierto aire de chunda-chunda. l saborES La bailaora Sara Baras sigue de gira con Sueños, el montaje que retomó después de su exitosa Mariana Pineda. Ahora, prepara una nueva puesta en escena para su baile, que llevará el título elegante y ambiguo de Sabores.
Todos los indicios apuntan a que lo estrenará en París y en Navidad, en
el teatro de los Campos Elíseos que ha frecuentado durante las últimas
temporadas. Hasta allí, acudirá con la escolta guitarrística de José
María Bandera y con la presencia de los bailaores Pepín Serrano y Luis
Ortega. Eso si, Sara Baras volverá a lucir bata de cola, un elemento
del que venía prescindiendo. Se cuece, por cierto, un nuevo proyecto
audiovisual en torno a su persona. lkIMERA Esta
semana, llega a su fin el ciclo de música en el castillo de Tarifa que
inauguró Gerardo Núñez durante el pasado mes de julio y por donde han
pasado numerosos artistas mayoritariamente flamencos aunque también
hubiera coqueteos con el jazz de la mano de Nono García. El próximo
miércoles 24, para cerrar boca, se presenta allí la jovencísima
cantante Kimera -no confundir con la coreana del mismo nombre, esposa
de Nakachán y madre de Melodie, dramáticamente secuestrada hace años-.
Esta vez se trata del nombre artístico de la linense Kimera Fernández
Campos, cuyos registros vocales lo mismo sirven para la copla que,
especialmente, el flamenco, si persiste en ello y tal como entiende uno
de sus mentores, Diego, presidente de la Peña El Duende, de Castellar
de la Frontera, quien lleva desde hace tiempo luchando por su éxito.
Diego y la empresa Solconséptima han promovido este primer festival
flamenco cuyo broche de oro pondrá esa intérprete de tan sólo 16 años
que acudirá al Castillo de Guzmán El Bueno, acompañada por su familia,
de estirpe gitana y artística. lvegaRA y tve El
otrora folklorista tarifeño Francisco Vegara sigue siendo un animal
televisivo y, presumiblemente, durante la próxima temporada asumirá la
presentación de un nuevo concurso en TVE. Esta vez, se tratará de un
certamen en torno al Quijote dirigido a los más jóvenes, en pleno
centenario del Ingenioso Hidalgo. Si la palabra folklore tiene que ver
con lo popular, no cabe duda de que las 625 líneas lo son. A veces, más
de la cuenta. l SAHARAUIS Algo
se cuece en torno al futuro del Sáhara, en esas ciertas esferas donde
la diplomacia se convierte en toma y daca. Y hay un cierto olvido de la
causa saharaui, también por parte de las trincheras artísticas de la
provincia gaditana y en momentos en los que habría que cerrar filas
para una solución final negociada, sensata, de esas que no satisfacen a
nadie pero que tampoco escuecen demasiado. A falta de actitudes más
rebeldes, podríamos oír al menos la voz agridulce y hermosa de Marien
Haszaan. Algo es algo.
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