La ansiedad pudo con él. O quizá fue el vértigo de volver a correr un gran campeonato. Necesita más tiempo
Había
interés en ver como se desenvolvía Alberto García en la primera
semifinal de los 5.000 metros. La sexta jornada de los Campeonatos del
Mundo de atletismo, como no podía ser de otra manera, se desarrolló
bajo un clima infernal. Lluvia, frío, viento... Impropio del verano,
desde luego. El vallecano, que regresó ayer a la alta competición
después de haber purgado durante dos años una sanción por dopaje en los
Mundiales de campo a través de Lausana en 2002, tenía motivos para
apretar los dientes y correr con rabia. Quería dar lo mejor de sí
mismo, hablar en la pista, pero no pudo. Se le vio perdido,
voluntarioso pero falto de competición, sin ritmo. Ansioso. Su regreso
a las pistas no ha sido fácil como tampoco lo será lo que pueda hacer
de ahora en adelante. Tiene 34 años de edad y el tiempo pasa factura.
Ayer sólo pudo ser noveno con un tiempo de 13:25.44. Peor lo fue a
Roberto García, que finalizó en el puesto decimoquinto, con un tiempo
impropio de un atleta de su categoría (13:59.50). ¡Casi 14 minutos!
Alberto
García expió su ‘condena' el 9 de junio pero desde ese día sólo le han
ido bien las cosas en la Golden Gala que se disputó en Roma. Corrió los
5.000 en un buen registro de 13:10.58, esperanzador para alguien que
había estado 24 meses parado.
Atrás quedan bellos recuerdos,
como el cuarto puesto logrado en los Mundiales de Edmonton 2001, el
título de campeón de Europa absoluto conseguido en Múnich 2002 o el
subcampeonato del mundo en pista cubierta de 3.000 metros, sólo
precedido por el imbatible Haile Gebreselassie.
Ayer, Alberto
García lo puso todo en manos de un pacto con el ucraniano Serguei Lebid
y con el eritreo Zersenay Tadesse. Le fallaron ambos. El rubio
especialista de cross, porque no pudo y el africano, porque no le dio
la gana. Le traicionó. García estaba muy enojado con éste último que,
además, es del mismo equipo que Roberto García. ¡Para que se vayan
fiando...! Por cierto, Roberto también estaba molesto porque recibió un
codazo del eritreo al comienzo de la carrera. La victoria fue para
Isaac Kiprono Songok, de Kenia, con 13:20.36 seguido de Tariku Bekele,
de Etiopía (13:20.66).
El ‘africano' de Vallecas, sobrenombre
con el que se le conoce, explicó al término de su actuación: "Había
mucho nivel y he estado luchando hasta la última vuelta con gente cuya
marca está por debajo de 13 minutos. No podemos hacer más... Estaba muy
nervioso porque, para mí, la carrera era una prueba de fuego pero
cuando entro en la pista, me transformo y lo doy todo", comentó García,
que estaba convencido de que su marca le llevaría hasta la final. El
madrileño criticó también a la organización al comentar que: "Las
condiciones meteorológicas eran muy malas y encima nos han tenido media
hora en la cámara de llamadas sin hacer nada, sin poder calentar. Te
quedas frío y hasta se te quitan las ganas de correr".
Roberto
García justificó su mala actuación de una manera un tanto extraña:
"Tenía previsto tirar de salida y hacer cada vuelta a 1:04, pero estaba
muy nervioso y aceleré demasiado. Tanto que cubrí la primera en 59
segundos y cuando lo vi en el marcador, comprendí que tenía que
desacelerar rápidamente. Luego me pasó de muy mala manera Tadesse y
enseguida me quedé sin fuerzas. A partir de ahí, lo único que me
quedaba era aguantar de la mejor manera posible".
En la
segunda semifinal, peor aún. El azulgrana Jesús España, que nunca
estuvo en carrera y acabó decimotercero con 13:48.27, fue descalificado
al pisar fuera del bordillo que separa la pista de tartán del césped.
La victoria fue para el keniano Eliud Kipchoge (13:12.86) seguido del
australiano Craig Mottram (13:12.939, el único blanco capaz de hacer
sombra a los africanos esta temporada.
El madrileño que
entrena Dionisio Alonso, a diferencia del zaragozano, no puso paños
calientes a su mala actuación y fue así de claro: "No hay excusas que
valgan. He hecho una marca propia de un júnior. No he rendido como
tenía que haberlo hecho. ¿La lluvia y el frío? Mira de donde vienen los
africanos y donde se entrenan, y a ellos no les afecta. Lo siento".
Quiso destacar la actuación de Alberto García: "Ha sido el único que ha
estado a un nivel digno".
BRILLANTE REINA
La
mejor noticia del día llegó en los 800 metros. Antonio Reina,
decimosexto en el ránking mundial del año de 800 metros con 1:44.80,
empezó su andadura en Helsinki con el único propósito de disputar su
primera final en grandes campeonatos al aire libre. Hasta la fecha, no
ha tenido suerte ni en Europeos, ni en Mundiales ni en Juegos
Olímpicos. El sevillano de Osuna, brillante en su serie, ganó con un
tiempo de 1:47.14.
El andaluz dijo tras su actuación: "estoy
muy fuerte, y tiré para ganar porque no sabía donde venían mis rivales.
Estoy acostumbrado al calor y me ha molestado el viento de cara pero
nadie es invencible y voy a por todas". Por último, expresó su deseo de
que el atleta de Bahrein, Rashid Ramzi acuse el esfuerzo de correr el
1.500 metros, que ganó.
Eugenio Barrios, cuyo único objetivo
era superar la primera ronda, logró su propósito al clasificarse en
cuarto lugar con 1:47.53. Pasó por tiempos. Pese a saberse clasificado,
el atleta de Alcazar de San Juan quiso esperar a ver su nombre impreso
en la pantalla de televisión. Tras ello, estalló de alegría y comentó:
"Sabía que si acababa en 1:47 ‘pelaos' pasaría a la siguiente ronda, y
por ello he llegado tan fuerte, porque intuía que iba a ser muy justo.
Este era mi primer objetivo, pero, claro, ahora no renuncio a nada".
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