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Cordes, un frío estratega Imprimir E-Mail
La salida de Eckhard Cordes de la presidencia de Mercedes priva a la compañía de un frío estratega y estrecho colaborador del aún presidente del consorcio, Jürgen Schrempp, a quien apoyó en todas las fases de su polémica gestión.

Tras el anuncio de la salida de Schrempp, Cordes fue considerado como el candidato favorito para ocupar la cúpula del consorcio, cargo que no se le llegó a ofrecer y que dio lugar a que pidiese la dimisión de la compañía.

Como hombre de confianza de Schrempp, Cordes padeció con él las consecuencias de las acciones estratégicas llevadas a cabo durante los últimos años.

Negoció las condiciones de la polémica fusión de Daimler-Benz con Chrysler, que fue percibida por directivos y accionistas de la compañía como una operación arriesgada que sólo traería pérdidas al fabricante alemán.

Además, Cordes fue uno de los pocos que apoyó a Schrempp en la crisis de Mitsubishi, la automovilística japonesa adquirida por el consorcio y a la que tuvo que renunciar el año pasado por las pérdidas que arrojaba al balance de DaimlerChrysler y que la compañía no consiguió sanear.

Como otros directivos del consorcio, Cordes ha desarrollado la mayor parte de su carrera en la compañía, de la que pasó a formar parte en 1976. En 1997 entró en la cúpula directiva de la entonces Daimler-Benz.

En 2000, Cordes se enfrentó a la reestructuración de la división de vehículos industriales, especialmente en las áreas de producción y laboral.

El directivo saliente es el responsable de un programa de ahorro de 1.000 millones de euros (1.217 millones de dólares) en Mercedes que prevé mejorar los resultados de la compañía en 3.500 millones de euros (4.256 millones de dólares) hasta 2007.


 
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