Fernando Alonso (Renault), líder del Mundial de Fórmula Uno, comienza
este fin de semana la defensa de los 26 puntos que le lleva al
finlandés Kimi Raikkonen (McLaren Mercedes) en las últimas seis
carreras de un año en el que se puede convertir en el campeón más joven
de la historia
Alonso llegó el miércoles a Estambul y
hoy tomará contacto, a pie, con el Otodrom, el circuito de 5.340 metros
diseñado por el alemán Hermann Tilke, donde este viernes arrancarán los
entrenamientos libres para el Gran Premio de la debutante Turquía y al
que el domingo está previsto se den 57 vueltas para completar un
recorrido total de casi 310 kilómetros.
Sobre
un trazado ondulado, en una pista nueva que tiene catorce curvas -seis
a la derecha y ocho a la izquierda-, algunas de ellas rápidas y otras
lentas, en el que se preven velocidades punta de 320 kilómetros a la
hora en sus largas rectas y a la que se girará en sentido inverso al
del de las manecillas del reloj, algo que en el Mundial sólo sucede,
también, en Imola (Gran Premio de San Marino) y en Interlagos (Brasil).
El
campeonato más largo de la historia alcanzará su décimo cuarta etapa,
en el vigésimo sexto país que visita la Fórmula Uno, con el genial
Alonso como líder sólido que deberá defender con su fiable R25 el
ataque de las potentes y veloces 'flechas de plata' de Raikkonen y del
colombiano Juan Pablo Montoya, que también acosan a Renault en el
Mundial de constructores, en el que se encuentran a doce puntos de la
escudería que dirige el italiano Flavio Briatore.
El
'crack' del Principado dejó casi visto para sentencia el Mundial que le
puede convertir en el más joven campeón de la historia al ganar en
Alemania, pero Kimi le devolvió hace tres domingos el 10-0 en el
Hungaroring, la pista talismán del ovetense, donde hace dos años batió
el récord de precocidad en ganar un Gran Premio, reanimando, para mayor
alegría de escépticos y envidiosos, un campeonato que podía haber
quedado casi sentenciado en Budapest.
Pero
la lectura del pasado mes de julio, desde el punto de vista del
aficionado español, es más que positiva: Alonso lo comenzó con 22
puntos a favor y, cuatro carreras después, ha aumentado su ventaja en
cuatro unidades. Con seis victorias -en los Grandes Premios de Malasia,
Bahrein, San Marino, Europa, Francia- y otros tres podios, sólo una
auténtica tragedia apartará al calculador conductor asturiano de
mejorar, a los 24 años, la plusmarca del brasileño Emerson Fittipaldi,
que ganó en 1972 con 25 años y casi nueve meses.
Después
de Turquía, quedan las carreras de Italia, Bélgica y Brasil (los días
4, 11 y 25 de septiembre), antes de que el Mundial se cierre en el
periplo asiático de Japón y China (9 y 16 de octubre), en lo que será
un final frenético, con seis pruebas en sólo ocho semanas.
Con
el séptuple campeón mundial Michael Schumacher (Ferrari) -segundo en
Hungría, por delante de su hermano Ralf, que de nuevo se cruzó en el
camino de Alonso antes de firmar su primer podio con Toyota-, en
tercera posición del Mundial, recuperándose, pero todavía a 32 puntos,
todo apunta a que el alemán se centrará en intentar igualar o superar
en lo que queda de campaña el récord de 'poles' del malogrado Ayrton
Senna, que arrancó 65 veces desde el primer puesto para Brasil.
"Schumi"
está a tiro de uno, en la recta final de su matrimonio deportivo con
otro brasileño, Rubens Barrichello, con el que ganó cinco títulos de
constructores para la Ferrari. "Rubinho" se marcha a BAR-Honda,
buscando metas más altas que ser el gregario del mejor de toda la
historia.
Y en la 'Scuderia' será
reemplazado por su compatriota Felipe Massa, ahora en Sauber, equipo
que el año próximo será BMW, divorciada ya de la Williams, que se
propulsará con motores Cosworth en 2006. Eso es lo único seguro, de
momento cuando, con la temporada en su recta final, se multiplican los
rumores de idas y venidas.
Alonso
tiene que defender, pero está también en disposición de atacar, esta
vez en un circuito nuevo para todos -el sexagésimo noveno que se
estrena en la F-1- en el que, según su propio diseñador, se puede
adelantar al menos en tres zonas y cuyos enigmas tendrán que ir
descifrando a partir de mañana, viernes, pilotos y equipos, que hasta
ahora sólo manejan datos informáticos basados en simulaciones.
La
rapidez para adaptarse a un medio desconocido será primordial, al igual
que la habilidad y destreza del deportista, lo que no le vendrá mal al
genial piloto del Principado de Asturias. Al que nadie ha regalado
nada. Y que por algo es líder del Mundial.
Turquía,
la perla exótica del campeonato 2005, al igual que lo fueron el año
pasado Bahrein y China, es aún una incógnita para la mayoría. Aunque de
momento, el contingente que desplaza la Fórmula Uno ya se ha hecho
acreedora de un trofeo: conducir por Estambul es para valientes. Lo de
los autos locos no era ficción.
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