Se le señala como un jugador desequilibrante, pero se pide prudencia
para observarle más tiempo y una vez que esté aclimatado a la Liga
Como suele ser habitual en estos casos, las huestes del fútbol se
muestran cautelosas ante la irrupción de una estrella joven (21 años) y
recién llegada al fútbol español. En general, hablan de que Robinho es
un jugador de gran talento, desequilibrante y que aportará mucha
alegría al juego del Real Madrid. No obstante, piden paciencia para
verle más minutos una vez que se acople y se integre a la Liga.
Vicente
del Bosque comentaba acerca del nuevo jugador madridista que «se le ve
como un futbolista especial, un chico que da la cara y con un talento
de los que ya no quedan, un delantero de los que se ven pocos. Además,
es alegre, atractivo, simpático, un jugador que se sale de la rutina.
Es ágil, veloz y muy profundo en su fútbol. ¿Que tiene poco físico? Eso
es muy relativo, si fuera alto y fuerte probablemente no podría hacer
las cosas que hace. Es ágil, pero muy coordinado. Le hace falta
contactar muy poco con el balón para hacer jugada y además va a
confundir mucho a los árbitros porque va con el balón muy pegado al pie
y en cuanto le toquen le van a hacer falta. Se trata de un jugador al
que es difícil marcar porque, como ya no hay marcajes individuales, no
se le podrán anticipar y a este clase de jugadores, si les dejas
controlar, estás muerto, o casi».
Menos claro lo tenía Javier
Clemente, aunque estaba seguro de una cosa: «Va a hacer virguerías, eso
es seguro, y virguerías de telediario. Ya sabíamos que era capaz de
hacerlas, lo que no teníamos tan claro es que fuera competitivo. Por lo
visto en Cádiz parece que sí, que tiene calidad, técnica y arrojo, pero
lo mismo que digo esto digo que hay que esperar y verle más adelante,
en campos más difíciles y con defensas más experimentados». Sobre si
con su físico correrá peligro en nuestra Liga, Clemente se mostró
singular: «Esperemos que los árbitros apliquen el Reglamento. Sobre si
le van a dar en el norte (o en el sur) le digo que le van a dar lo
mismo que da la defensa del Real Madrid, sobre todo Gravesen...».
El
que también se deshizo en alabanzas sobre el delantero brasileño fue
Javier Irureta. «Es un jugador que no le tiene miedo al balón y que
tiene dos formas de driblar: en velocidad y con fintas, y de las dos
formas lo hace muy bien porque sabe salir por los dos lados y es muy
rápido. Además, se atreve a encarar. Casi nunca tocó un balón o lo echó
para atrás. Si no se muestra muy reiterativo y lo que en fútbol
llamamos «chupón», va a ser un jugador muy desequilibrante».
Por
ponerle una pega, Irureta piensa que «tendrá que desarrollar un poco
más su físico a nivel muscular, pero aún sin eso, hoy por hoy es un
jugador muy vertical y capaz de decantar un partido con una sola
jugada. Pienso que con él el Madrid va a subir mucho sus posibilidades
en esta Liga».
Otra cara de la moneda
El que veía otra
cara de la moneda era Radomir Antic. No se fijaba tanto en lo que hizo
Robinho dentro del campo como en las consecuencias que podría tener su
rápida convocatoria: «Francamente, no veo a qué venía tanta prisa
porque por vencer en Cádiz no se va a ganar la Liga. Profesionalmente
no me ha parecido muy correcto lo que se ha hecho, porque hay gente en
ese vestuario que llevaba muchas semanas trabajando para que llegue el
último y lo saquen por delante de otros que estaban antes. No sé si se
habrá molestado alguno, pero no lo descarto».
Respecto a sus
virtudes futbolísticas, Antic pasó un poco por encima: «Sí, todo eso de
los «sombreros» y las «bicicletas» está muy bien, pero muchas de esas
cosas las hizo en el centro del campo. Ya digo que hay otros aspectos
del asunto que contemplar».
El entrenador que le sufrió, Víctor
Espárrago, técnico del Cádiz, reconocía el mérito del jugador, pero
matizaba algunas cosas: «Sin duda es un jugador muy bueno,
desequilibrante y espectacular, pero nos pilló cansados y él estaba
fresco. Me habría gustado tener un cambio para ponerle un secante y
frenarle, pero no pude. Con todo, tuvo destellos increíbles».
El
técnico del Rayo, Míchel, quiso ser prudente: «Lo que hizo fue muy
positivo para el equipo, pero hay que ser cauto y ver si puede hacer lo
mismo en noventa minutos. En teoría, debe tener problemas con las
tácticas y los marcajes de la Liga española, pero sin duda tiene una
gran personalidad. Me muestro expectante porque es un jugador que hace
cosas distintas a los demás y está hecho para un equipo grande. Con
todo, yo no soy de los que me dejo llevar por los que tiran las
campanas al vuelo, luego son los primeros que las recogen».
El
ex seleccionador, Luis Suárez, que se encuentra estos días en España y
vio su exhibición del Carranza, opinaba que «es distinto a lo que
existe en el fútbol actual. Es de los que engañan a todos, al rival, al
compañero, al árbitro, a todos. Y de los que meten la puntita, que es
muy importante en el fútbol porque desorienta con un solo toque. Puede
que le cueste adaptarse, pero pienso que tiene cualidades para hacer
esas cosas en media hora y en hora y media. Otra cuestión es ver las
necesidades o la ansiedad de su equipo, pero, al igual que Adriano, es
un futbolista distinto. Éste tiene más gol, pero Robinho tiene más
fútbol».
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