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El Producto Interior Bruto (PIB) creció el
3,4 por ciento en el segundo trimestre del año en relación con el
mismo periodo de 2004, una décima más que en el trimestre anterior,
según los datos de la Contabilidad Nacional difundidos hoy por el
Instituto Nacional de Estadística (INE).
El crecimiento del PIB del 3,4 por ciento fue resultado de un
aumento de la demanda interna del 6 por ciento (igual que en el
trimestre previo) y una aportación negativa del sector exterior de
2,6 puntos (una décima menos).
El empleo en contabilidad nacional creció el 3,2 por ciento
interanual, lo que supone la creación de 547.000 puestos de trabajo
a tiempo completo en los últimos doce meses, en tanto que la
productividad registró un aumento del 0,2 por ciento, una décima
menos que en el trimestre anterior.
El INE destacó el "perfil suavemente acelerado" de la actividad,
que en términos intertrimestrales creció el 0,9 por ciento, la misma
tasa que en el trimestre precedente.
El dinamismo de la demanda interna, explica el INE, fue resultado
de la expansión de la inversión, así como de la desaceleración del
gasto.
En concreto, el consumo privado se incrementó el 4,8 por ciento
(igual que en el primer trimestre), en tanto que el público moderó
su crecimiento, del 5,5 al 4,6 por ciento.
La inversión creció el 7,5 por ciento (cinco décimas más) y,
dentro de ésta, el componente de equipo aumentó el 10,4 por ciento
(cuatro décimas más), por el dinamismo de las importaciones de estos
bienes, mientras que la construcción pasó de crecer el 5,7 al 5,8
por ciento.
En cuanto al sector exterior, las exportaciones avanzaron el 1,9
por ciento (frente a la caída del 1,9 por ciento del primer
trimestre) y las importaciones se aceleraron el 8 por ciento (desde
el 5,6 por ciento anterior).
Como resultado, la contribución negativa del sector exterior al
crecimiento del PIB se redujo una décima, hasta el 2,6 por ciento.
Desde el punto de vista de la oferta, la construcción subió el
5,7 por ciento (una décima más), los servicios aumentaron el 4 por
ciento (misma tasa que en el periodo anterior); la industria creció
el 1,3 por ciento (seis décimas menos) y las ramas agraria y
pesquera moderaron su caída, desde el 1,7 al 1 por ciento.
La creación de empleo se aceleró ligeramente respecto al
trimestre anterior, del 3 al 3,2 por ciento.
Por ramas de actividad, el empleo en la construcción aumentó el
8,5 por ciento (tres décimas más), el 3,1 por ciento en los
servicios, el 0,3 por ciento en la industria y el 0,1 por ciento en
las ramas primarias.
El PIB a precios corrientes creció el 7,7 por ciento entre abril
y junio, lo que implica, según el INE, un aumento del deflactor
implícito del 4,2 por ciento, tasa idéntica a la del primer
trimestre.
En cuanto a la distribución primaria de las rentas, la
remuneración de los asalariados se incrementó el 6,3 por ciento,
tres décimas más que en el trimestre previo, debido al avance del
número de asalariados.
Esta evolución dio lugar a un aumento del coste laboral por
unidad de producto del 2,5 por ciento (una décima más).
Por último, el excedente bruto de explotación y las rentas mixtas
aceleraron su crecimiento, del 9 al 9,4 por ciento, en tanto que los
impuestos netos de subvenciones aumentaron su ritmo de avance, del
8,7 al 9,7 por ciento.
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