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Hallan cadáver del hermano Messner |
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Hace treinta y cinco años, el mítico Reinhold
Messner y su hermano Gunter escalaron el Nanga Parbat, ‘la Montaña
Asesina', por la cara del Rupal. Según la versión de Messner, tras
hacer cumbre, iniciaron un descenso suicida por la vertiente del
Diamir. Una avalancha sepultó a Gunter.
El
relato fue puesto en entredicho por sus propios compañeros de cordada,
quienes acusaron a Messner de abandonar a su hermano en plena ascensión
sólo por la gloria de conseguir la cumbre. Ahora, tres décadas después,
se ha revelado el misterio. El cadáver de Gunter ha sido encontrado a
cuatro mil metros de altura en la cara del Pamir, la ruta de descenso.
El dato es determinante porque refrenda la versión de Messner y le
exculpa de las acusaciones de abandono que le han perseguido desde
entonces.
Ya el año pasado, un hecho científico daba la razón a
Reinhold. Una expedición encontró un resto óseo, un peroné, que podría
pertenecer a Gunter. Los miembros de la expedición se lo entregaron a
Messner y éste pidió una prueba de ADN para demostrar que pertenecía a
su hermano. Un prestigioso instituto de Insbruck ofreció los
resultados: el peroné era de Gunter. Aún así, parte de la comunidad
montañera continuaba sin dar crédito a la narración de Messner.
Personaje
controvertido, egocéntrico y polémico, su figura sólo goza de
predicamento entre sus colegas desde el punto de vista técnico. Fue el
primer montañero en escalar los catorce ‘ochomiles' de la Tierra, el
primero en hollar el Everest sin oxígeno, el primero en ascenderlo en
solitario, entre otros muchos logros que le sitúan como el más grande
alpinista de todos los tiempos.
Sin embargo, su compleja
personalidad, su ambición, le han forjado también una leyenda de tipo
arisco, al punto de acusarle de abandonar a su propio hermano.
Ahora,
la montaña que se lo arrebató en junio de 1970, ha venido a hacerle
justicia. Reinhold no abandonó a Gunter en el Nanga Parbat por la
gloria de la cumbre. Todo fue un accidente. Messner, en Pakistán,
reconoció una de las botas y el anorak de su hermano. En cierto modo,
los dos pueden descansar en paz.
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