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Los `cirujanos de hierro´ Imprimir E-Mail
Los accionistas del fabricante de Mercedes-Benz esperan que su próximo presidente, Dieter Zetsche, tome medidas drásticas para volver a la senda de los beneficios en 2006.

La lógica de los inversores no entiende de intenciones y sí de dividendos. Ésta es la razón por la que cuando Jurgen Schrempp anunció su salida, las acciones de DaimlerChrysler se revalorizaron un 10%, aportando nada más y nada menos que 3.700 millones de euros a la capitalización del grupo.


Los fallidos intentos de convertir D/C en un fabricante global; las graves dificultades de marcas como Smart y Maybach y la pérdida de calidad percibida de Mercedes-Benz han llevado a la compañía a un escenario crítico. Con una rentabilidad del 0,4%, el beneficio operativo de Mercedes Car Group -la principal filial de la compañía- caerá un 87% este año, según estima Merrill Lynch.

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Aun así, un mes después de la salida de Schrempp y a falta de dos días para que su sucesor, Dieter Zetsche, se haga cargo en Stuttgart de Mercedes Car Group, la esperanza acerca del potencial para retornar a la rentabilidad del quinto mayor fabricante de automóviles del mundo cotiza al alza.

También la especulación. El vacío dejado por Deutsche Bank al reducir prácticamente a la mitad su participación en D/C ha sido ocupado por fondos de inversión con vocación puramente financiera, que restarán estabilidad al accionariado en cuanto obtengan las plusvalías esperadas.

En cualquier caso, las sociedades de valores prestan atención estos días a cualquier señal que adelante el rumbo de la compañía.Y, más que una contraofensiva de modelos, esperan medidas drásticas que devuelvan músculo a la estructura financiera del grupo.

Smart, señalada

Los inversores creen que la primera de estas medidas afectará a Smart, una marca que según todas las previsiones lastrará a Mercedes Car Group con pérdidas de 500 millones de euros, es decir, 3.000 euros por cada coche vendido en el mercado.

Siete años después de su lanzamiento, la marca de utilitarios debería duplicar su volumen de ventas hasta unas 390.000 unidades anuales o bien subir sus precios un 30% para ser rentable, estiman los expertos de Morgan Stanley.

La reestructuración parcial anunciada el pasado abril, con un coste de 1.100 millones de euros, el despido de un 30% de la plantilla y la eliminación de líneas de producto parece no bastar.

«¿Qué hará Zetsche a partir de 2006?», se preguntan los analistas de Merrill Lynch. «Debería replantearse la opción de cerrar la marca. Enviaría una señal poderosa acerca de su compromiso con un cambio de cultura en D/C», concluyen.

El cierre de Smart eliminaría el mayor riesgo para la recuperación de Mercedes en opinión de todos los analistas y, una vez digerido el cerrojazo, dispararía los beneficios. Teniendo en cuenta esta posibilidad, las casas de Bolsa han mejorado las recomendaciones de compra sobre las acciones de la compañía, cuyo beneficio por acción podría crecer hasta un 35% en 2006.

Morgan Stanley compara la situación actual de Smart en Mercedes con la de Rover en BMW hace cinco años.
Morgan Stanley compara la situación actual de Smart en Mercedes con la de Rover en BMW hace cinco años. Liquidar Rover costó a BMW más de 5.000 millones de euros, pero los mercados financieros recompensaron al fabricante alemán con una revalorización del 35% de sus acciones, equivalente a 10.000 millones de euros.

Por el momento, nadie pone la mano en el fuego por un cierre que podría costar hasta 5.700 millones de euros, según Morgan Stanley, que baraja opciones como mantener la producción del modelo ForTwo y liquidar el ForFour, fabricado con Mitsubishi.

La rentabilidad por encima de todo

Por su parte, Zetsche ya ha lanzado su mensaje a los accionistas que echaron al anterior presidente, prometiéndoles el retorno a la rentabilidad que corresponde a un fabricante de primera categoría.

En este sentido, la confianza en Zetsche reside en su eficacia para atajar en Chrysler unas pérdidas que en 2001 alcanzaron 1.995 millones de euros: recortó 27.000 empleos, cerró siete plantas y anuló varias líneas de producto previstas. Hoy por hoy, su rentabilidad triplica a la de Mercedes.



 
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