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No diga 'sprint', diga Boonen Imprimir E-Mail
Tom Boonen (Quick Step) está ejerciendo de perfecto albañil. Ha sabido cubrir a la perfección el vacío que dejaron hombres como Petacchi, Freire o Zabel. Es su Tour, su momento y lo está sabiendo aprovechar. En una etapa sosa, con la contrarreloj por equipos en la mente de todos, se impuso a Wrolich y McEwen. La general, sin cambios. Todos aguardan la contrarreloj.

Seguramente le hubiera gustado brillar derrotando en el asfalto a los mejores. Pero el Tour tiene categoría como para tocar con su varita a los intrépidos ciclistas otorgándoles la condición de 'mejores', simplemente por el hecho de estar. Claro que lo de Boonen no es flor de un día. No estamos ante un 'sprinter' que florezca hoy y se marchite mañana. El belga ya había presentado sus credenciales en la Vuelta a Flandes y la París-Roubaix.

A nadie ha cogido por sorpresa su dominio en las 'volattas'. Esta temporada se ha convertido en uno de los protagonistas indiscutibles. Ahora, la carrera francesa le dotará de ese aurea dorada de los grandes triunfadores. Es su reválida personal que está confirmando. Ya puedes ganar carreras que si llegas al Tour y pasas desapercibido.... Pero Boonen, con tan sólo 24 años, ya acumula cuatro triunfos en el Tour (incluido uno en los Campos Elíseos el año pasado). Se ha convertido en la nueva ilusión del ciclismo belga, en el heredero del mítico Museeuw.

Además su potencia es indiscutible. Gana en un final apretada, lanzando la llegada desde lejos, aprovechando el trabajo de sus compañeros, o como en esta ocasión, buscándose la vida. Y eso que no empezó nada bien, escondido tras las ruedas de McEwen (que fue desclasificado por una de sus típicas maniobras antideportivas, metiendo el hombro a O'Grady, y enviado al puesto 186 después de entrar tercero), O'Grady (cuarto) o Hushovd (décimo), que al final se tuvieron que rendir a la evidencia. Tal fue la suficiencia de Boonen, que viniendo desde atrás, le dio tiempo a levantar los brazo.

Por lo demás, la tercera etapa pasó sin pena ni gloria. Con la contrarreloj por equipos del martes en la mente de todos, a los equipos se les encendió el botón de reserva para no malgastar en intento baldíos (el 'sprint' estaba firmado) energía muy valiosas. Se saltaron esa disciplina tres intrépidos: Erik Dekker (Rabobank), Rubens Bertogliati (Saunier Duval), y Nicolas Portal (AG2R), que saltaron en el kilómetro 27 para protagonizar la épica del día con una fuga de 182 kilómetros, viva gracias a las bocanadas de oxígeno (5:30 fue su máxima renta) que imprime el generoso pelotón. La intentona "sólo" sirvió para que Dekker le arrebata el maillot de la montaña a Voeckler. Zabriskie sigue disfrutando del jersey amarillo.


 
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