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Raúl marca el ritmo Imprimir E-Mail
El capitán se muestra como el más competitivo. Su excelente capacidad anaeróbica y aérobica le permite desarrollar una gran intensidad y recuperarse con prontitud

La pretemporada blanca no presenta un perfil montañoso. Lo marca el libro de ruta del cuerpo técnico porque la competición se anuncia compacta e intensa. No lo acepta ni entiende así Raúl. Desde que subió al primer equipo hace once años se ha mostrado muy exigente con su preparación física. En Irdning, Raúl marca el ritmo dentro y fuera del campo. Sus exhibiciones en las sesiones de entrenamiento servirían para grabar un vídeo y ponerlas como un ejemplo. Desde el primer momento se ha mostrado muy superior al resto. Lógico. Se cuida como pocos en el verano y su peso y niveles de grasa se acercan muchísimo a los que manejará en el resto de la temporada. Llega tan fino a la pretemporada que las agujetas son un ser extraño para su cuerpo. Es disciplinado como ninguno y siempre arranca con una ventaja sobre el resto de los compañeros.

En resistencia, nadie le aguanta

Y el cuerpo técnico lo sabe. En el primer entrenamiento Raúl dejó sus credenciales con un trabajo notable en un carrusel de nueve ejercicios combinados. Puso la rúbrica con unas series de resistencia. Sólo aguantaron su ritmo Zidane, Baptista, Míchel, Roberto y Beckham. El día siguiente, viernes, con algunos jugadores atrapados por la agujetas, se salió en un test físico de dos series de 1.000, 500 y 250 metros. En su grupo viajaron Zidane, Baptista, Beckham, Roberto, Raúl Bravo y Diogo. Al final, sólo aguantó su ritmo Bravo.

Fue espectacular la última serie que disputaron a tope los dos «raúles», con los compañeros detrás, a veinte metros. Dos días más tarde, se repitió el ejercicio. En el primer kilómetro se mantuvo compacto el grupo; en el segundo, Raúl acabó en cabeza. Ese puesto no lo abandonaría en las dos series de 500 ni en la de 250. Sólo aguantó su rueda Gravesen. Es un todoterreno con mucho equipamiento. Su balance cardiorespiratorio es muy bueno, casi óptimo. Ronaldo sería un buen corredor de 60 metros; Beckham, un buen ochocentista; el perfil de Raúl le permitiría destacar en 1.500 o 5.000 metros. Su excelente capacidad anaeróbica le permite desarrollar mucha intensidad en espacios cortos. Ideal para el fútbol, porque una acción no lleva más de cuatro o cinco segundos de fuerza.

También es muy buena su capacidad aeróbica, que le permite recuperarse con prontitud de esos esfuerzos. El umbral de sus pulsaciones está en torno a las doscientas por minuto. Su corazón es pequeño y bombea sangre con mayor rapidez.

Pide trabajo extra

Es fuerte en la hierba y en la arena de la playa, un terreno desconocido para él y que ha importado el nuevo cuerpo técnico. Un ejemplo. El preparado físico, Antonio Mello, le puso de cobaya junto a Roberto Carlos en el primer contacto con esta superficie. Después de dos series intensas de saltos, giros, equilibrios... cumplió con nota mientras muchos de sus compañeros buscaban la puerta del vestuario pidiendo árnica. Un Raúl sudoroso le comentó a Mello que cuando acababa el calentamiento para comenzar los ejercicios. El técnico sonrió sorprendido, mientras el resto de jugadores juraba en arameo. El desafío se resolvió con otra serie al circuito diseñado. No se cansa jamás. Está educado para trabajar duro y es un ejemplo para el resto. Se interesa por todo y siempre está fisgando en los ordenadores de los técnicos para conocer sus resultados.

 
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