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Reina se salva de la quema Imprimir E-Mail
La clasificación de Antonio Reina y Eugenio Barrios para las semifinales de los 800 metros fue la única alegría española ayer en el Mundial de Helsinki, donde decepcionaron especialmente los atletas de 5.000 metros, ya que Alberto García, Jesús España y Roberto García dejaron a nuestro atletismo fuera de una final de esta distancia por primera vez desde el Mundial de 1983.

Reina disputó una carrera tácticamente perfecta, a pesar de las dificultades que suponían los 14 grados y el viento. Corrió por la cuerda desde que se abrió la calle libre, se puso en cabeza al paso por los 400 metros y comandó el sprint para ganar su serie con 1.47.14 minutos.

"Quería llegar el primero y clasificarme", aseguró el ursaonense. "Me noté un poco pesado, porque tantos días aquí sin hacer nada pasan factura", agregó atleta, que se ve con fuerzas para cualquier cosa: "No veo a nadie peligroso. No hay nadie imbatible".

Barrios, por su parte, trabajó su pase con el último de los seis tiempos que se clasificaron para las semifinales. A cola de grupo y lastrado por su enorme envergadura (mide 1,92 metros), afectada por el viento, fue progresando poco a poco hasta entrar cuarto en su serie con 1.47.53 minutos. "Me encontré bien, al final llegué un poco crispado, pero había que darlo todo", aseguró Barrios. "Mi objetivo era llegar a semifinales, y si me meto a la final, impresionante", agregó.

Peor suerte corrió Manuel Olmedo, víctima de las batallas internas de la prueba, que se retiró a los 600 metros de su serie. El sevillano estuvo peleando continuamente con el estadounidense David Krummenacker, y se llevó al menos dos golpes fuertes. En el primero los clavos le hicieron dos serios arañazos paralelos en el parte lateral externa del muslo izquierdo. En el segundo el efecto fue una herida en el glúteo.

"Los golpetazos no son chicos, y con el frío los notaba bastante", se lamentó Olmedo. "Venía a un cien por ciento y creía que podía estar en semifinales. Pero así no se puede correr", agregó.

El más rápido en la primera ronda fue Rashid Ramzi, ganador el miércoles de los 1.500 metros y que busca un doblete inédito. El atleta marroquí que compite por Bahrein se impuso con un tiempo de 1.46,17 minutos.

A la meta llegaron los tres del 5.000, aunque el resultado fue el mismo: eliminados. Por primera vez desde Helsinki 83 no habrá uno de ellos entre los quince mejores del mundo en la distancia.

El australiano Craig Mottram y el noruego Marius Bakken son los dos únicos atletas blancos de la final, porque el resto son africanos o árabes, los grandes dominadores de las distancias largas. Alberto García fue el que más cerca estuvo al concluir noveno en su serie con 13.25,44, pero al final no logró pasar por tiempos. En su misma serie Roberto García fue decimoquinto con 13.59.50, mientras que Jesús España quedó decimotercero con 13.48,27 en la otra semifinal, aunque posteriormente fue descalificado por haber pisado en una ocasión fuera de la pista.

Antes de conocer incluso su descalificación, España fue de lo más honesto. "Fue una mala actuación y punto. No hay que buscar excusas, ni el agua, ni el viento ni el frío, ni la espera en la cámara de llamadas. Eso es igual para todos. Me voy descontento y decepcionado", dijo.

Alberto García, por su parte, aludió a "nervios" en su primera carrera en una gran competición después de superar los dos años de sanción por EPO. "En la última vuelta me faltó esa chispa que tenía antes. Había mucho nivel y estuve con ellos hasta el final".

Roberto García achacó su bajón final al excesivo desgaste que sufrió en el principio. "Me puse a tirar pero cuando me di cuenta iba a 59 segundos, en vez de 1.04 minutos, que era lo previsto. Después vino uno y me adelantó de mala manera y ahí me desgasté". "Al principio estaba un poco nervioso", admitió. El defensor del título, el keniano Eliud Kipchoge, marcó el mejor tiempo de todos los clasificados al ganar la serie con 13.12.86 minutos.

Tampoco alcanzó la final Cora Olivero en los 400 metros vallas, al concluir en quinta posición en su serie. Olivero, argentina nacionalizada española, firmó un tiempo de 56.47. La atleta había asegurado en días anteriores que aspiraba a batir el récord de España, que posee Cristina Pérez desde 1988 en 55.23.

"La marca no reflejó la sensación que yo tuve en carrera, a pesar del mal día que hace. Me da bronca", aseguró la española sobre el frío y el viento que asoló de nuevo el estadio olímpico de Helsinki.


 
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