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Sete Gibernau iba camino de acabar con una sequía de
trece Grandes Premios sin conseguir la victoria, de disputarse en la
última vuelta el triunfo en Sachsenring con Valentino Rossi, cuando un
error de concentración acabó por echar por los suelos sus expectativas
de triunfo. Si Valentino Rossi está campando a sus anchas por el
campeonato y puede presentarse en Motegi (el 18 de septiembre) con su
primer 'match-ball' en el bolsillo, sólo faltaba que sus rivales en
lugar de oposición le rindiesen pleitesía con regalos incluídos.
El
76º triunfo de Valentino Rossi, que le deja ya como el tercero de la
historia tras los aún intocables Giacomo Agostini (122 victorias) y
Angel Nieto (90 triunfos), llegó en uno de los circuitos que más
detesta y en el que escuchó por octava vez esta temporada el himno
italiano en su honor.
Un fallo infantil en un
campeón como es Sete Gibernau malogró una nueva reedición de las
grandes tardes de rivalidad con Rossi que estaban brillando por su
ausencia desde el Gran Premio de España en Jerez. El catalán llevaba
liderando la carrera desde la tercera de las 23 vueltas a las que hubo
que reducir la prueba de Moto GP después de que la bandera roja
apareciese en pista por la espeluznante caída de John Hopkins, en la
sexta vuelta, que se quedó tendido en medio de la pista.
Para
la nueva salida Rossi ya había intercambiado con Sete la plaza en la
primera línea de la parrilla. Pero en su segunda oportunidad Sete no se
dejó soprender y Hayden, Rossi y Sete empezaron a jugarse el podio
desde el inicio. Pero el catalán, pasándose de frenada en la primera
curva del último giro de la carrera enterró su opción de victoria.
El
propio Sete explicó que se despistó con los gestos de ánimo que le
llegaron desde el muro de boxes de su equipo en el penúltimo paso por
meta. "Tuve un desliz en la última vuelta -reconoció-, me distraje unas
décimas y he hecho un regalo a Valentino. Ha sido un final feo de un
buen fin de semana".
La parte positiva fue ver de
nuevo a Sete altamente competitivo, a su Honda sin fisuras, luchando
por el triunfo, llevando a sus rivales prácticamente con el gancho en
ese reto de sígueme si puedes que sólo su compañero de marca Nicky
Hayden y la Yamaha de Valentino Rossi aceptaron. Pero han sido
demasiadas cosas negativas esta temporada las que han marcado la
trayectoria del barcelonés como para borrarlas de un plumazo. Y para
entonces Rossi, que había adelantado a Hayden tres vueltas antes,
recogió personalmente el regalo de Gibernau
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