Marcos Di Palma se reencontró con la victoria al adjudicarse la competencia corrida por el TC en el autódromo de Nueve de Julio
El arrecifeño Marcos Di Palma, al comando de un Chevrolet preparado por
Alberto Canapino y motorizado por Jorge Pedersoli, se reencontró con la
victoria, al adjudicarse la competencia corrida por el TC en el
autódromo bonaerense de Nueve de Julio, el mismo escenario en el que un
año atrás consiguió su último triunfo en la categoría.
El arranque, o mejor dicho la primera vuelta, fue para el chaqueño
Juan Manuel Silva, el más veloz de las series clasificatorias de la
mañana, pero a partir del segundo giro la competencia tuvo un sólo
dueño y ese fue Marcos Di Palma.
Marcos superó a Silva en la segunda vuelta y a partir de ahí
comenzó a marcar el ritmo de la carrera, pero a pesar de esto nunca
pudo disfrutar de mucha tranquilidad, ya que Gabriel Ponce de León se
soldó a la cola de su Chevrolet y no le dio respiro.
Ambos pilotos recorrieron veintidós vueltas separados por pocos metros
y sólo algún error conductivo (ambos cometieron uno durante la prueba)
parecía ser el único camino para que la punta cambiara de dueño.
"Nos acercamos cuando él (por Di Palma) se equivocó, pero su
auto tiraba aceite y eso nos complicaba la visión, y no podíamos
arriesgarnos a un error", fue la sencilla explicación de Ponce de León.
Pero ninguno pudo aprovechar el error y nada cambió.
Donde si hubo emoción y cambios de posiciones fue en la lucha
que sostuvieron Juan María Traverso, Diego Aventín y Rafael Verna por
el último escalón del podio.
El "Flaco" Traverso estuvo a metros de ser el dueño de ese
sitio, pero en la última vuelta Aventín pudo torcerle el brazo y se
quedó con el tercer lugar; mientras que Verna peleó hasta ahí, y
prefiero mantenerse al margen de los roces por el objetivo supremo:
sumar los puntos que le permitieran ser el nuevo puntero del
campeonato.
"Lo importante para nosotros era irnos primeros en el
campeonato y eso fue lo que conseguimos. Ahora sólo espero hacer una
segunda parte de campeonato tan buena como esta", aseguró Verna.
Lo cierto es que el piloto porteño llegó quinto y eso, sumado
al abandono de Emanuel Moriatis (problemas en el motor), le permitieron
irse de Nueve de Julio como puntero del campeonato sin correr riesgos
ni hacer un gran esfuerzo durante la carrera.
Ante 40 mil personas (muchas de ellas de manera irresponsable
invadieron la pista durante la vuelta de celebración), Marcos Di Palma
pudo festejar después de un año y además le dio a los hinchas de
Chevrolet la posibilidad celebrar el tercer triunfo consecutivo (en Río
Cuarto ganó Omar Tanoni y el Rafaela Guillermo Ortelli) de la marca en
lo que va de la temporada.
Lejos del podio y los festejos, otro piloto se frontó las manos
satisfecho con el negocio que concreto en Nueve de Julio. Ese piloto
era Rafael Verna, el nuevo puntero del campeonato.
LA PALABRA DEL GANADOR
"Estoy muy contento hicimos un trabajo bárbaro. Esto es mérito de
(Jorge) Pedersoli, de (Alberto) Canapino y del resto del equipo, yo lo
único que hice fue llevar el auto y no hacer ninguna cagada durante la
carrera", señaló Marcos.
Para el arrecifeño el de hoy significó el primer triunfo desde
aquella victoria que consiguiera justamente en Nueve de Julio el 6 de
junio de 2004, y la décima conquista desde que compite en el TC.
"Ponce de León tenía un gran auto y se me vino encima muy rápido. Yo
sabía que no tenía que cometer errores si quería ganar", agregó.
Por supuesto que fue inevitable hablar del significado de este
triunfo luego de los tres meses de suspensión que le impusiera la ACTC
por criticar a Oscar Aventín, el presidente de esa institución.
"Los tres meses de suspensión fueron los que me dieron energía
para seguir, para pensar cuántas cosas malas y buenas hice, para
aceptar los errores y las cosas que hice bien. Yo no voy a bajar los
brazos por más adversidades que vengan", expresó.
Por último, el arrecifeño se atrevió a lanzar sacó a relucir su
personalidad y advirtió que "si bien necesito hacer malabarismos para
seguir corriendo, a Buenos Aires vamos a ir a pelear por la victoria
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