El mercurio amenaza la salud de la
población de la Amazonia. En Brasil, más de 2.000 toneladas de ese metal
pesado fueron volcadas al ambiente por el "garimpo" (minería artesanal)
desde 1980, pero algunos investigadores afirman que una cantidad mucho
mayor existe en la propia naturaleza amazónica.
El "garimpo" aportó sólo tres por ciento del mercurio presente en la
Amazonia brasileña, ya que "la región es rica en mercurio natural", sostuvo
Reinaldo Peleja, biólogo de la Universidad Federal de Pará (UFPA), con base
en la cooperación de investigadores brasileños y canadienses que examinaron
suelos de la cuenca.
El origen natural se comprueba por los peces contaminados en áreas
lejanas a los "garimpos" y en represas sin una fuente identificada del
metal, indicó el especialista.
El río Negro, de poca actividad minera, tiene casi el doble de mercurio que
el río Tapajós, de cuya cuenca se extrae mucho oro.
La contaminación de áreas mineras y ríos preocupa desde el auge del oro
amazónico en los años 80. Los "garimpeiros" usan el mercurio para recoger
partículas de oro dispersas en la tierra, por amalgama, que posteriormente
se calienta a elevadas temperaturas para que el mercurio se evapore, lo que
contamina a las personas cercanas y el ambiente en general.
Cuando el mercurio permanece en suelos se mantiene en su forma
inorgánica menos tóxica, pero llevado a los ríos, por aire y por agua de la
lluvia o inundaciones, entra a la cadena alimentaria de los peces y se
transforma en metilmercurio, cuyo exceso en el ser humano provoca
principalmente problemas neurológicos.
"Ya siento un síntoma, el temblor en las manos. Conocía los riesgos
pero quemé mucha amalgama", confesó Ivo Lubrina, de 57 años de edad,
garimpeiro hace 31 años y actual presidente de la Asociación de Mineros de
Oro del Tapajós.
En la Reserva Garimpeira de la Cuenca del Tapajós, que ocupa 23.000
kilómetros cuadrados en el oeste del norteño estado de Pará, trabajan unos
70.000 mineros y otras 20.000 personas les prestan servicios, calculó.
Una investigación local del Centro de Tecnología Mineral del Ministerio
de Ciencia y Tecnología (en el marco del Proyecto Mercurio Global de la
Organización de las Naciones Unidas, desarrollado en seis países), halló
peces con hasta 40 veces el índice de mercurio considerado aceptable,
además de vegetales y suelos con alta contaminación.
Ahora se hará una campaña para convencer los garimpeiros a trabajar de
forma más segura, con tecnologías ya conocidas.
El uso del mercurio está prohibido en Brasil desde 1989, por una ley
que no se cumple. "Hay que demostrar las ventajas de las alternativas, con
beneficios cotidianos inmediatos, no para un futuro lejano", destacó
Zuleica Castilho, experta en evaluación de riesgos ambientales y
coordinadora de esa campaña.
Los garimpeiros "no son inocentes", conocen el riesgo y también la
necesidad de equipos protectores, pero "por la cultura de matar o vivir y
la prisa por jaranear (después de la labor)" abandonan los cuidados,
lamentó Lubrina.
Por suerte, la mayoría de ellos proviene del noreste del país, donde
estaba acostumbrada a la carne de vacuno, y se libra de un factor de
contaminación al no comer tanto pescado como los amazónicos, indicó.
Se conoce poco acerca de los daños biológicos del mercurio en humanos y
peces, destacó Peleja, investigador de la UFPA en Santarém, donde el
Tapajós desemboca en el río Amazonas. El límite considerado recomendable
para humanos es 50 partes por millón (ppm) del metal, pero él supo del caso
de un hombre con 176 ppm y salud "aparentemente normal".
Es "un problema silencioso, crónico, que avanza hacia una situación
grave dentro de 20 a 30 años", previó.
"No habrá una epidemia de enfermedades neurológicas" en la Amazonia,
confía Sandra Hacon, bióloga doctorada en geoquímica, quien argumenta que
el mercurio se libera en "dosis homeopáticas" y que muchos síntomas hoy
atribuidos a la contaminación se confunden con otras enfermedades
frecuentes en la región, como malaria y epilepsia.
Las pruebas válidas en Europa y Estados Unidos no sirven para la
realidad amazónica, donde es necesario distinguir "síntomas sutiles" y
concentrar los exámenes en los niños, para detectar dificultades de
aprendizaje y concentración, sostuvo Hacon, investigadora de la Escuela
Nacional de Salud Pública, en Río de Janeiro.
La bióloga participa en la elaboración de un Plan de Acción que la
Organización del Tratado de Cooperación Amazónica pretende impulsar en sus
ocho países miembros (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú,
Suriname y Venezuela) y que prevé tener listo en septiembre.
El primer paso es componer un banco de datos y sistematizar los casi
400 estudios publicados sobre el tema, explicó. Los ocho países son
productores de oro mediante minería artesanal. Se calcula que puede haber
de 100 a 200.000 garimpeiros en Colombia, igual cifra en Perú y el doble en
Brasil.
Colombia trata de diseminar las tecnologías que reducen la
contaminación de forma participativa, con ayuda de cooperativas de mineros,
y en Perú hay estudios interesantes sobre la región de Iquitos, informó Hacon.
Pero algunos de esos estudios no han sido publicados y son escasas las
informaciones, incluso en Brasil, que tiene "un enorme pasivo ambiental"
con el mercurio, acotó.
En opinión de Julio Wasserman, oceanógrafo y experto en geoquímica de
metales pesados, faltan investigaciones más amplias de especialistas
residentes en la Amazonia, que pueden trabajar allí en periodos
prolongados, pero ellos son muy pocos y les faltan recursos.
* El autor es corresponsal de IPS. Publicado originalmente el 6 de
agosto por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
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