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Casi un año después de que el acuerdo entre Argentina
y el Fondo Monetario Internacional se viera repentinamente suspendido,
ambas partes se reúnen este miércoles en Washington para iniciar una
nueva negociación.
El secretario de Finanzas de Argentina, Gustavo Nielsen,
se encuentra en la capital estadounidense con el objetivo, según
informaron fuentes del ministerio de Economía a la prensa local, de
fijar la agenda de reuniones para los próximos meses.
Se espera que la negociación entre Argentina y el FMI
sea difícil, ya que las diferencias entre ambas partes respecto de los
objetivos a cumplir son amplias.
Hace pocas semanas, el mismo titular del Fondo, Rodrigo Rato, advirtió que las negociaciones no serán sencillas.
El anterior acuerdo se vio finalizado en circunstancias
no muy claras. El FMI sostiene que se debió a un incumplimiento de
metas por parte del gobierno, pero Argentina nunca admitió que así
fuera.
Argentina precisa un nuevo acuerdo para refinanciar su
deuda con el Fondo. El país debe pagar US$ 12.000 millones en los
próximos dos años, lo cual representa más de la mitad de sus reservas
en el Banco Central.
Cuestiones a tratar
Existen varios temas que preocupan al FMI, pero quizá el
más espinoso sea el de los tenedores de bonos que no entraron en el
canje de deuda de Argentina, que finalizó a principios de año.
El gobierno argentino logró un alto nivel de aceptación
a su proceso de canje de deuda en cesación de pagos o default, pero aún
así hubo una porción importante de "bonistas" que no aceptó la oferta.
Muchos analistas aquí creen que en esta nueva
negociación el gobierno presentará al FMI un mecanismo para solucionar
el problema de llamados "holdouts", los tenedores de bonos que no
entraron al canje.
También se cree que el FMI le exigirá al gobierno, entre
otros puntos, un mayor superávit fiscal y la renegociación de los
contratos con las empresas de servicios públicos privatizados, para
garantizar su rentabilidad.
El gobierno ha sostenido una y otra vez que no firmará
ningún acuerdo que amenace el crecimiento económico ni ponga en peligro
la creación de empleo y la reducción de la pobreza.
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