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China revaluó este jueves su moneda, el yuan o renmimbi, por primera vez en una década.
La medida fue inmediatamente elogiada por Estados
Unidos, que desde hacía tiempo exigía junto con el resto de los países
del G7 -los más industrializados del mundo- cambios en el régimen
monetario del gigante asiático.
El G7 había criticado a China porque un yuan barato
hacía que los productos de este país fueran adquiridos a menor precio
en los mercados internacionales. Esto, según Estados Unidos y Europa,
implicaba una competencia desleal.
La reforma anunciada por el gobierno de Pekín es
considerada el primer paso hacia la liberalización del mercado chino de
divisas, actualmente controlado por el Estado.
En adelante, el yuan dejará de estar en paridad con el dólar, pero flotará en relación con una canasta de divisas.
También se apreciará en relación con la moneda estadounidense.
"Importante"
"Aplaudo que Pekín haya adoptado un cambio más
flexible", dijo en un comunicado el secretario del Tesoro de Estados
Unidos, John Snow.
"Como hemos dicho anteriormente, la reforma del régimen
monetario no sólo es importante para China, sino también para el
sistema financiero internacional", añadió.
El yuan estaba fijado a 8,28 unidades por
dólar, pero a partir de la decisión de Pekín registró un alza del 2,1%
y quedó en 8,11 por dólar.
"China ha adoptado un sistema que le permitirá a su
divisa moverse en sintonía con la economía mundial", dijo Snow para
subrayar la importancia de la medida.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI)
afirmó que esperaba "trabajar con las autoridades chinas en la
evolución de su régimen cambiario".
También en Malasia
En una movida que pareció coordinada con la China,
Malasia también decidió flexibilizar su régimen cambiario en relación
con el dólar.
El ringgit malayo, que estaba "atado" a la moneda
estadounidense a 3,8 unidades por dólar desde 1998, tras crisis
financiera en Asia, en adelante flotará libremente.
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