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La organización ecologista WWF/Adena alertó ayer de
los peligros que sufrirá la región mediterránea, especialmente el
sector turístico y agrícola, ante un hipotético aumento de la
temperatura de dos grados centígrados, escenario prospectivo
mayoritariamente manejado por los técnicos para la tercera década del
siglo. Olas de calor, sequías, riesgo de incendios, reducción de
cosechas y turistas serán las principales consecuencias del cambio
climático de las riberas del viejo mar interior si no se promueven
políticas preventivas, a tenor de los datos de un informe que esboza la
situación hipotética definida entre los años 2031 y 2060. Según la
responsable de esta organización para el cambio climático, María del
Mar Asunción, si se produjera un aumento global de temperatura de dos
grados centígrados respecto a las temperaturas de épocas
preindustriales (siglo XIX), este fenómeno supondría una subida de
entre 4 y 5 grados en el interior del continente europeo durante el
verano. Una de las consecuencias más llamativas de esta
transformación de la idea de calima mediterránea que hoy comúnmente se
posee es que el número de días con temperaturas superiores a 35 grados
se incrementaría desde dos semanas en las zonas costeras hasta mes y
medio, con sus días y sus noches, en el interior de la Península
Ibérica, Turquía, Sur de Francia, los Balcanes y el Magreb. Este
incremento en la temperatura de los países del arco mediterráneo
también provocaría una disminución de las precipitaciones estivales,
sobre todo, en países del Norte de esta región natural, y las
temporadas sin lluvias en ningún punto de la Europa del Sur podrían
prolongarse más de un mes. Además, este planteamiento en el que
se prevé un aumento de las temperaturas en dos grados sube el riesgo de
propagación de incendios hasta un mes y medio más en la Península
Ibérica, Norte de Italia y Balcanes. La reducción de cosechas se
produciría especialmente en los cultivos de secano, que podrían verse
disminuidos hasta un 40 por ciento, principalmente en el suroeste de la
región. Asimismo, el informe sobre un eventual incremento de
temperaturas advierte de un cambio en las tendencias socioeconómicas y
culturales que definen el fenómeno del turismo de verano, ya que los
visitantes se podrían ver afectados por las olas de calor, aumentos en
las restricciones del suministro de agua, más sequías y riesgos de
incendios y mayor vulnerabilidad a las enfermedades tropicales, lo que
provocaría un desplazamiento calendárico de las temporadas hoteleras y
una reubicación de las empresas del sector servicios relacionado con el
turismo, con previsibles repercusiones sobre la economía de países que,
como España, tienen en la industria del ocio uno de sus principales
vectores económicos de desarrollo. La organización WWF/Adena, en
una estrategia consonante con el planteamiento clásico de los
movimientos sociales alternativos de pensar globalmente y actuar
localmente, demanda, una vez hecho este análisis prospectivo sobre el
previsible fin de toda una manera de entender el ecosistema del
Mediterráneo y la cultura a la que ha dado lugar, el cumplimiento de
las directrices del cumplir el Protocolo de Kioto. Para la
organización conservacionista WWF/Adena, es necesario reducir
"drásticamente" las emisiones de gases de efecto invernadero tras el
año 2012 y apoyar la implementación de medidas de eficacia energética a
cargo de los gobiernos de los países mediterráneos, como una mayor
inversión en energía solar y la sustitución de combustibles fósiles por
energías más renovables. La portavoz de esta ONG recordó que la
concienciación individual ante este tipo de problemas de dimensión
global es clave. Por ello, hizo un llamamiento al compromiso general,
ya que "hace falta que todos nos pongamos manos a la obra". Esta
responsable de WWF/Adena echó mano de un dato técnico para ubicar la
relevancia del control de la presencia de gases contaminantes en la
atmósfera como factor influyente en el cambio climático: la
concentración de partículas de CO2 por millón puede duplicarse en
comparación con los valores actuales (de 250 a 520)en el escenario
estudiado para la región mediterránea, por lo que WWF/Adena ha puesto
en marcha una campaña de sensibilización contra el modelo energético
"obsoleto". La ONG destacó la relevancia de la reunión de los
países del G8, la próxima semana, en Escocia, para que promuevan
políticas que consideren la necesidad de que la temperatura planetaria
no se incremente más de dos grados.
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