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El Papa Juan Pablo II estaba el viernes al borde de la muerte tras
un empeoramiento repentino de su salud, lo que provocó angustiosas
oraciones entre los fieles católicos en todo el mundo, muchos de los
cuales se niegan a aceptar que su muerte pueda estar cerca.
El Vaticano dijo que el Pontífice, de 84 años, comenzó a experimentar
dificultades respiratorias y que su presión arterial había caído a
cifras alarmantemente bajas, pero se apresuró en negar la información
de medios de comunicación italianos que habían anunciado la muerte del
Papa.
Sky Italia, citando una información de la agencia de noticias Apcon,
dijo que Juan Pablo II estaba inconsciente. "Ya no hay esperanzas",
dijo una fuente médica no identificada que citó la agencia de noticias
ANSA.
Entre tanto, altos cargos de la Iglesia trataron de preparar a los
fieles para el fin del tercer papado más largo de la Historia, de más
de 26 años.
"El estado de salud general y la situación cardiorrespiratoria del
Santo Padre ha empeorado", dijo el portavoz del Vaticano, Joaquín
Navarro-Valls.
"Se ha detectado el empeoramiento gradual de su presión arterial y
también tiene dificultades respiratorias. El cuadro clínico indica que
tiene insuficiencia renal y cardiovascular. Los parámetros biológicos
están notablemente comprometidos", agregó.
El cardenal Camillo Ruini dijo en una misa en la iglesia de San
Giovanni, en Roma, que el Papa, que recibió la extremaunción tras el
grave deterioro de su salud durante la noche, ya estaba viendo y
tocando a Dios. "Ya se está uniendo a nuestro Salvador", agregó.
El padre Konrad Hejmo, un cercano amigo del primer pontífice no
italiano en 455 años, dijo que aún estaba vivo pero con oxígeno.
Fieles católicos acudieron a muchas iglesias con velas para orar por
quien ha sido su líder espiritual desde 1978. Grupos de feligreses se
reunieron en la Plaza de San Pedro y algunos dirigían la mirada hacia
los apartamentos del Papa.
CONVOCAN A LOS CARDENALES
El Vaticano convocó a los cardenales para que acudieran al lecho de muerte del Papa y se despidieran de él personalmente.
Navarro-Valls señaló que había tenido que contener las lágrimas cuando
informó a la prensa que el Pontífice había presidido una misa desde su
cama al amanecer.
Desde hace semanas la salud del Papa ha ido empeorando y el jueves tenía fiebre alta a causa de una infección urinaria.
Los polacos se aferraban a la esperanza de que su querido paisano y
autoridad moral se recuperaría tras estar al borde de la muerte.
"Vine a rezar por el Papa", dijo Maria Danecka, uno de los cientos de
personas, muchos llorando, que se concentraron dentro y en los
alrededores de la basílica en Wadowice, la ciudad del sur del país
donde Karol Wojtyla nació en 1920.
Las iglesias en la capital, Varsovia, y la ciudad de Cracovia, en el
sur del país, de la que Wojtyla fue arzobispo estaban abarrotadas de
fieles.
Juan Pablo II dijo a sus colaboradores que no quería regresar al
hospital, donde estuvo ingresado en dos ocasiones antes de Semana Santa
tras sufrir problemas respiratorios.
No hay ningún candidato favorito a asumir la dirección de los 1.100
millones de miembros de la Iglesia, pero el propio Karol Wojtyla
tampoco lo era cuando fue elegido en octubre de 1978.
Acorde con el ánimo sombrío que se vive en Italia, los partidos
políticos de este país suspendieron este fin de semana sus actos de
campaña de cara a elecciones regionales, mientra que el primer
ministro, Silvio Berlusconi, canceló todas sus actividades.
Quienquiera que le sustituya se enfrenta a un intimidante reto. El
Pontífice ha revolucionado su cargo y llevado su a menudo polémico y
conservador mensaje mucho más allá de los confines del minúsculo estado
Vaticano, convirtiéndose en una verdadera figura internacional
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