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La policía británica interrogaba el sábado a los cuatro principales sospechosos de los
fallidos ataques con explosivos del 21 de julio en Londres, en un intento por hallar vínculos con una red más amplia que las
fuerzas de seguridad temen que pueda volver a atacar.
Los cuatro hombres intentaron atacar dos semanas después de que cuatro hombres, todos musulmanes británicos, se
inmolaran y mataran a 52 personas en tres vagones de metro y un autobús en Londres.
El viernes, la policía asaltó un complejo de viviendas en el oeste de Londres y arrestó a dos hombres que se identificaron
como Ibrahim Muktar Said y Ramzi Mohamed.
Antes de ser detenidos, los dos sospechosos fueron forzados a quitarse la ropa para mostrar que no llevaban explosivos
pegados al cuerpo.
Por otro lado, la policía italiana detuvo a un tercer hombre en Roma, llamado Husain Osman, que será extraditado a
Reino Unido. Osman había dejado el Reino Unido tras los ataques.
Sky TV, citando fuentes policiales, dijo que se pensaba que el hombre que fue arrestado el viernes en Londres era
hermano de Mohamed. Un portavoz policial declino confirmar la identidad del hombre.
"Estamos tratando todos los arrestos como significativos", dijo el portavoz el sábado.
Esta misma semana, la policía británica había detenido a Yasin Hasan Omar, sospechoso de intentar hacer explotar una
bomba en un metro.
"LA AMENAZA CONTINÚA"
Fuentes policiales dijeron que creen que ya tienen a los cuatro sospechosos de intentar hacer explotar bombas la
semana pasada en el sistema londinense de transportes, cuyas imágenes fueron difundidas al público en los últimos días.
"La investigación (...) todavía continúa. Es dinámica y amplia. Habrá más actividad policial muy visible", dijo a última hora
del viernes Peter Clarke, jefe de la policía antiterrorista.
"No debemos ser complacientes. La amenaza sigue existiendo y es muy real", añadió Clarke.
Los jefes policiales no están seguros de si otras personas involucradas en los atentados fallidos están aún libres ni de si
otros extremistas están planeando nuevos ataques.
Una quinta bomba fue hallada dos días después de los ataques, abandonada entre arbustos.
Antes de las detenciones del viernes, unas 20 personas permanecían arrestadas en relación con los atentados del 21 de
julio.
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