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Las condiciones del Papa Juan Pablo II se han
estabilizado dentro de su gravedad, según informó el secretario
particular del cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa para la
diócesis de Roma, citado por los medios de comunicación italianos. "Las
condiciones del Papa se han estabilizado", señaló el secretario, que
aseguró que el cardenal Ruini "está descansando en sus estancias".
Los
medios de comunicación italianos aseguraron que el Papa quiso enviar un
mensaje a sus colaboradores, las monjas polacas que lo han asistido y a
todos los que le han atendido en los últimos años, pidiéndoles que "no
viertan lágrimas". "Estoy feliz, estoy también con vosotros", habría
escrito el Santo Padre, con gran fatiga y la ayuda de su secretario
personal, Stanislao Dziwisz, aseguran las agencias italianas. Fue el
cardenal italiano Camillo Ruini el que afirmó en la tarde de ayer que,
debido a su fuerte fe, Juan Pablo II "ya ve y toca al Señor" y está
"unido al Salvador". Así se expresó durante la homilía de la Misa
celebrada por el Pontífice en la Basílica de San Juan de Letrán de
Roma.
Ruini, la persona encargada de anunciar
la muerte del Papa, cuando se produzca, llegó ayer por la mañana al
Palacio Apostólico del Vaticano y le visitó en su apartamento.
La
tensión y el temor de un fatal desenlace dominan la espera de noticias
del Papa. Pasadas las 5,00 horas del hoy sábado, las luces de las
dependencias privadas del Pontífice en el Palacio Apostólico Vaticano
permanecían encendidas, al igual que las de la Secretaría de Estado, lo
que es una señal de que se desarrolla actividad.
Las
condiciones de Juan Pablo II no dejan lugar a dudas acerca de que su
fallecimiento está próximo. Mientras la vida del Papa se apaga,
millones de personas en todo el mundo le han acompañado con sus rezos y
sus gestos de solidaridad. Las misas y plegarias se han sucedido desde
México a Filipinas, desde Brasil a España o Polonia, con fervor y
emoción, y a esos rezos se han unido mandatarios de todo el mundo.
En
la Plaza de San Pedro tuvo lugar un rosario al que siguió, ya en la
medianoche, una vigilia en la que han llegado a participar cerca de
60.000 personas. Algunas horas después varios centenares de ellas
permanecían todavía en la plaza en una espera emocionada y solidaria
con Juan Pablo II, en la que no faltaban cánticos de apoyo y algunos
rezos en voz alta.
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