La entrada en la península de una masa de aire africano provocó ayer que los termómetros se elevaran por encima de los 40 grados en muchos puntos de la mitad sur, aunque los valores más extremos, que podrían rondar los 44 grados, comenzarán a registrarse a partir de mañana.
Según la información facilitada por el jefe del área de Predicción
del Instituto Nacional de Meteorología (INM), Ángel Rivera, esta
situación se va a prolongar al menos hasta el próximo miércoles.
Ya durante la noche del martes está prevista la entrada de una borrasca atlántica
por el noroeste peninsular que provocará que los termómetros vuelvan a
bajar y que la situación se normalice con temperaturas también
elevadas, típicas del mes de agosto, aunque no tan extremas como las de
los próximos días.
Los termómetros del Instituto Nacional de Meteorología que registran
las temperaturas oficiales (y que tienen unas especificidades y
características diferentes de los termómetros urbanos que habitualmente
muestran valores superiores) alcanzaron ayer los 40,8 grados en Córdoba, los 40,2 en Sevilla, 39,5 en Badajoz y 40 en Mérida, según la misma fuente.
La borrasca atlántica que entrará durante la noche del martes llegará además acompañada de lluvias en el cuadrante noroeste de la península (Galicia y Castilla y León).
El refrescamiento general que provocará la entrada de esta borrasca se apreciará progresivamente desde el oeste hacia el este
(litoral mediterráneo), donde el actual episodio de elevadas
temperaturas se prolongará hasta el jueves o viernes de la próxima
semana.
Anticiclón africano
Este episodio de elevadas temperaturas, que los meteorólogos se
resisten a considerar una "ola de calor", es consecuencia de un
anticiclón africano, acompañado de una masa de aire muy cálido y seco.
Los valores extremos afectarán a toda la península,
salvo al cuadrante noreste (parte de Aragón, Cataluña y Baleares),
aunque las temperaturas serán también altas y donde son previsibles
tormentas aisladas durante los próximos días.
En las costas, tanto en la zona mediterránea como en las vertientes atlántica y cantábrica del norte, las temperaturas serán ligeramente más suaves debido
a la influencia del aire fresco procedente del mar, aunque serán
también muy altas, especialmente las mínimas que se registran durante
la noche.
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