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US$ 28 millones para la torre Imprimir E-Mail
escrito por Clarín   
El estricto perímetro de seguridad en torno a los restos calcinados de la Torre Windsor, los cortes de tráfico, las interrupciones en líneas subterráneas y ferroviarias bajo tierra, sumergieron ayer a Madrid en un caos que comenzó con las primeras horas de la mañana y mejoró un poco por la tarde. "La Torre deberá ser demolida y esperamos que se confirme que no habrá un derrumbamiento", señaló el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón.

El edificio que se quemó por los cuatro costados, se mantenía ayer como un esqueleto humeante cubierto por un amasijo de vidrio y metales. Sus 106 metros de altura están sostenidos por una estructura de cemento que resiste mejor a las elevadas temperaturas que llegaron a superar los mil grados en el momento culminante del incendio. Los daños del siniestro total en la Torre se calculan en unos 130 millones de dólares.

Una gran cantidad de público, con cámaras fotográficas y de video, seguía ayer las acontecimientos en la ahora llamada "zona cero" de Madrid como la que existió en Nueva York donde se levantaban las Torres Gemelas.
Las medidas de seguridad, que paralizarán las actividades de la zona Azca, corazón financiero y de gran actividad comercial en Madrid, se prolongarán hasta el jueves. Unas diez mil personas no pudieron acudir ayer a sus trabajos por razones de seguridad mientras que otras 600.000 se vieron seriamente afectadas por los cierres de tráfico en la superficie y en los numerosos niveles subterráneos de la zona.

Lo que más problemas causó fueron las limitaciones en la estación de Nuevos Ministerios, donde se cruzan tres líneas de subtes, trenes ferroviarios de cercanías y los accesos de la metropolitana al aeropuerto de Barajas.

Desde las primeras horas de la mañana los atascos de automóviles se extendieron por una gran zona de Madrid. "Estoy arriba del auto hace tres horas y antes tardaba 40 minutos en llegar al trabajo", se quejó una joven. El más grande de los centros comerciales de El Corte Inglés, donde trabajan dos mil personas, permaneció cerrado lo mismo que otras tiendas y restaurantes, justo el Día de San Valentín, cuando se produce un aumento en ventas.

Todas las medidas de seguridad parecieron atinadas cuando el viento comenzó a azotar la Torre, rodeada de un cinturón de escombros que comenzaron a caer desde gran altura. De inmediato, la policía extendió el acordonamiento para evitar heridos. Los escombros continuaron cayendo durante todo el día.

"El edificio ha sufrido daños irreversibles y será demolido por el Ayuntamiento. Será una tarea que durara seis meses y se realizará poco a poco, cortando los restos y la estructura por partes", explicó un alto funcionario de la alcaldía. Los costos de la demolición se calculan en 22 millones de euros (US$ 28,5 millones). Mientras dure este proceso se mantendrán estrictas medidas de seguridad.

Los técnicos del Ayuntamiento y los bomberos están esperando para poder entrar en lo que queda de la Torre, que los restos estén lo suficientemente fríos, lo que se calcula que se producirá a la una de mañana. "Después de una exhaustiva inspección de la estructura, podremos determinar el estado de las columnas de hormigón y verificar que no se derrumbará y cómo realizar la demolición", añadió el funcionario.

Otra de las preguntas que tendrán que contestar los técnicos es cómo se inició el fuego, porqué no funcionaron las alarmas y los sistemas automáticos de extinción, y si hubo o no negligencia. El alcalde aclaró que "siguen abiertas todas las investigaciones tanto de la policía como de los bomberos, pero en estos momentos no conocemos cómo empezó el incendio".
 
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