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Mejorar la atención a embarazadas, partos,
post-partos y recién nacidos y reducir la mortalidad materno-infantil
entre la población quechua (o kichwa, como se autodenominan) de Alto
Napo, Ecuador, es el objetivo del proyecto "Casa para la Vida", un
servicio que propone la combinación de medicina actual y tradicional.
El esfuerzo entre la Cruz Roja y las Amupakin, asociación de mujeres parteras, parece estar dando resultado.
Hasta hace poco, tanto las mujeres embarazadas, como las
parturientas, se atendían con parteras locales y nunca, o casi nunca,
eran revisadas por un doctor.
Antes de la "Casa de la Vida", la mortalidad infantil era muy alta.
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Como resultado, la tasa de mortalidad infantil
era de un sorprendente 50%. Según la Cruz Roja de España, coordinadora
oficial del proyecto, uno de cada 2 niños moría al nacer o durante la
infancia temprana.
Hoy esa tasa se ha reducido al 10% y continúa bajando.
"Casa para la Vida brinda atención en salud para partos,
post partos, atención del embarazo, fomenta la lactancia materna, hace
un seguimiento en la salud sexual y reproductiva y curaciones
tradicionales con yachaks (curanderos/as), siempre intentando seguir
los ritos y costumbres de la medicina tradicional indígena del Alto
Napo", indicó Pedro Luis Benavente, responsable de la unidad América
del Sur II de la Cruz Roja española.
Un trabajo en equipo
En la actualidad, son 100 las parteras que trabajan a
través de red comunitarias, distribuidas en 71 comunidades del Cantón
Archidona, en la zona central de Ecuador.
La mitad de mujeres en edad fértil se atiende en "Casa de la Vida"
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"Las parteras no sólo practican antiguos ritos, sino que
tienen espacios especiales dentro de la casa para cultivar hierbas
medicinales que faciliten su trabajo", explicó Benavente.
"Intentamos practicar una medicina que no resulte
invasiva de la cultura. Creemos en la sabiduría de las plantas y
tomamos lo mejor de ella para garantizar el bienestar de la madre y el
niño", indicó Benavente.
Entre las acciones del proyecto está la creación de infraestructuras y la capacitación.
Actualmente se trabaja en la formación de 50 parteras
que ya ejercen, 20 aprendices y 20 profesores quechuas, tanto hombres
como mujeres.
Asimismo, las parteras realizan estudios para ofrecer
una provisión de medicinas naturales en pastillas, jarabes o pomadas.
El servicio se denomina farmacias vivas y pronto estará a disposición
del público en general.
El proyecto "Casa para la Vida" ofrece también servicios
turísticos con hospedaje, alimentación, viajes al interior de la selva
y sitios de interés, alquiler de un salón para eventos y procesos
capacitación en identidad cultural y medicina tradicional indígena.
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