En España se han duplicado las operaciones de
aumento de pecho, aunque el tamaño que solicitan hoy muchas mujeres
queda lejos de unos pechos muy voluminosos. Si a principios de los 90,
triunfaba la prótesis de silicona de talla cien, ahora se estila más
alcanzar unas tallas 90 o 95, que den un aspecto más natural a unos
senos que, en muchos casos, han perdido su forma tras el embarazo.
El
objetivo del 40 por ciento de mujeres que se hacen una mamoplastia o
aumento de senos es "recuperar su forma o agrandarlos después del
embarazo y la lactancia", según expresa el doctor José Maria Palacín
del Centro Médico Téknon de Barcelona y el doctor José Luis Martín Del
Yerro, del Hospital Montepríncipe de Madrid, ambos cirujanos plásticos
titulados. En muchos casos, "se trata de mujeres de unos 30-35 años,
preocupadas por su imagen, que han perdido la forma inicial de su seno
tras la maternidad y la lactancia; pero también hay mujeres que quieren
más pecho, después de descubrirse durante el embarazo con un volumen
superior de sus senos", afirma el doctor Martín.
La segunda
causa de aumento de senos es para corregir deformidades y asimetrías de
origen genético, sobre todo "en chicas jóvenes que, después de cumplir
los 18 años y una vez el pecho se ha desarrollado completamente,
presentan grandes diferencias de volumen". Según los especialistas,
"estas mujeres acuden a nuestra consulta con un gran problema de baja
autoestima, ya que para ellas el hecho de tener poco pecho, tenerlo
asimétrico o caído, les coarta mucho en sus relaciones personales",
expresa el doctor Del Yerro. En este sentido, "el hecho de no tener los
dos pechos igual o tenerlos pequeños les causa verdaderos problemas
psicológicos". Respecto a las chicas muy jóvenes que quieren operarse,
ambos especialistas expresan que es un error hacerlo antes de los 18
años, según el código ético de la Sociedad Española de Cirugía
Plástica. En este sentido, recomiendan "esperar a que la glándula
mamaria se haya desarrollado completamente".
Por otro lado, los
especialistas aconsejan huir de los institutos de cirugía estética que
ofrecen una primera visita gratis o que intentan captar la atención de
las pacientes a través de propaganda engañosa. En la mayoría de los
casos, "no son profesionales cualificados para realizar cirugía de
aumento de pecho y, además, esas primeras visitas son atendidas por
comerciales, personas que ni tan siquiera son médicos", alertan los
especialistas.
El tamaño del pecho: cuestión de moda y cultura
Mientras
en Estados Unidos y Latinoamérica, las mujeres que se operan siguen
demandando grande implantes para sus senos -prótesis de 200 y 300
gramos-, desde los años noventa hasta ahora, el gusto por unos pechos a
lo Pamela Anderson han pasado a la historia en España. "El volumen del
seno es uno de los principales cambios que ha experimentado las
operaciones de mama en nuestro país",afirman ambos especialistas. Así,
mientras en la década de los noventa lo habitual era que las mujeres
saliesen del quirófano con una prótesis parecida a una talla 100 del
sujetador, "ahora predomina un gusto por la talla 90-95, para conseguir
una mama más proporcionada y armónica con el cuerpo de la mujer". Según
el doctor del Yerro "actualmente existe una tendencia hacia la
moderación en el tamaño y la paciente reclama, ante todo, un pecho más
natural".
Por otro lado, en los últimos años, "muchos
cirujanos han realizado reducciones de pecho de mujeres que
anteriormente se habían sometido a aumentos excesivos". En este
sentido, "lo que aguanta la prótesis es la propia estructura del pecho
y si la mama pesa mucho, con el tiempo acaba cayendo", concluye el
doctor Palacín.
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