El riesgo de padecer
cáncer de intestino es mayor para las personas que consumen
habitualmente carne roja o procesada, según anunciaron hoy en esta
capital científicos británicos.
Los resultados de este estudio, publicado en el
periódico del Instituto Nacional de Cáncer británico, revelan también
que comer regularmente pescado reduce la incidencia de la enfermedad.
Las personas que comen más de 160 gramos de carne
roja o procesada al día tienen un 35 por ciento más de posibilidades de
desarrollar cáncer de intestino que aquellas que consumen menos de 30
gramos.
Los expertos del Estudio Prospectivo Europeo
sobre Cáncer y Nutrición, analizaron los hábitos alimenticios de más de
478 mil varones y mujeres de entre 35 y 70 años en 10 países de Europa.
Tras ajustar variables como edad, sexo,
altura, peso, consumo de energía, actividad física, consumo de tabaco,
fibra y alcohol, los científicos determinaron que el cáncer intestinal
estaba positivamente relacionado con el consumo de carne roja.
La investigación señala además que las
personas que ingieren una cantidad igual o superior a 80 gramos de
pescado al día tienen un riesgo tres veces menor de desarrollar la
enfermedad que aquellas que sólo lo toman una vez por semana.
Los individuos con una dieta rica en carne y
baja en pescado tienen un 63 por ciento de posibilidades de desarrollar
este tipo de cáncer, apunta el documento.
Además el riesgo de desarrollar la enfermedad es mayor para las personas que tienen una dieta baja en fibras.
"Es uno de los mayores estudios del mundo y
el primero en Europa de estas características que demuestra una fuerte
relación (entre consumo de carne y cáncer)", dijo la experta del
Consejo de Investigación Médica de Reino Unido, Sheila Bingham.
Bingham afirmó que puede deberse a que la
hemoglobina y la myoglobina que se encuentran en la carne roja provocan
un proceso conocido como nitrosación que lleva a la formación de
compuestos cancerosos en el intestino, relacionados con el cáncer.
Otra posible explicación puede estar en los
compuestos cancerogénicos (aminas heterocíclicas) que se crean al
cocinar la carne.
El profesor Tim Key, del centro de
Investigación sobre el Cáncer de Reino Unido, afirmó que "este estudio
refuerza la evidencia de que el riesgo de cáncer puede reducirse
aumentando el consumo de fibra y reduciendo el de carne roja y
procesada".
Los expertos definen como carne roja la de
vaca, cordero, cerdo y ternera, mientras que la carne procesada es
sobre todo el cerdo y la vaca que son conservados con otros
procedimientos distintos a la congelación.
También incluyen es esta lista jamón, tocino, salchichas, paté, salami y carne enlatada, entre otras.
|