El medicamento, cuya investigación empezó
hace ya cuatro años, pertenece a un nuevo tipo de medicinas que inhiben
la fusión del HIV, cuyo modelo pionero fue el T20 estadounidense,
registrado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.
en marzo 2003.
Un equipo de científicos chinos inició las pruebas clínicas de una vacuna contra el sida, que podría ayudar a evitar el contagio del virus HIV a un bajo costo, informó este lunes la prensa local.
"Normalmente, el virus invade el cuerpo humano fundiendo la membrana de
las células", declaró Gao Fu, jefe del instituto de investigación
microbiológica de la Academia China de Ciencias, ante un foro sobre
medicamentos contra el sida en Pekín.
Gao explicó que "la clave es proteger la entrada y evitar la fusión de
la membrana". La vacuna actualmente en fase de pruebas se centra en las
proteínas que funden la membrana y evita que el virus ataque las células, informó el diarió China Daily.
Los enfermos de sida y los portadores del HIV tendrían que inyectarse todos los dias, informan los científicos chinos.
El medicamento, cuya investigación empezó hace ya cuatro años,
pertenece a un nuevo tipo de medicinas que inhiben la fusión del HIV,
cuyo modelo pionero fue el T20 estadounidense, registrado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. en marzo 2003.
Zhou Genfa, presidente de la empresa FusoGen Pharmaceuticals, reconoció
haberse "inspirado" en el T20 para el desarrollo de la medicina, pero
utiliza un modelo molecular distinto para su vacuna.
El medicamento, que podría estar en el mercado a fines de 2006, tendría un precio significativamente más bajo que el T20, cuyo coste podría ascender a 20.000 dólares estadounidenses por persona y año.
La lucha contra el sida será una de las prioridades del XI Plan Quinquenal del Gobierno chino (2006-2010),
que prestará atención especial a frenar la extensión de la epidemia del
HIV, que actualmente afecta en China a 840.000 personas, 80.000 de las
cuales ya desarrollaron el sida, según cifras oficiales.
Organismos independientes creen, sin embargo, que estas cifras podrían
ser sólo la punta del iceberg, ya que durante décadas China hizo la
vista gorda a esta enfermedad, calificada de "mal de los extranjeros".
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