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Cualquiera sabe que el paso del tiempo es inexorable; sin embargo,
según afirman los dermatólogos, las arrugas, esas huellas que deja en
la piel, pueden prevenirse.
"La primera forma de hacerlo es a través de la fotoprotección,
que evita las producidas por la acumulación de radiación solar, tanto
en verano como en invierno", afirmó la doctora Rosa Flom, jefa de la
Sección Dermatoscopia del Hospital de Clínicas.
"La gente se interesa por las arrugas a partir de los 30,
cuando el daño ya está hecho, y en realidad tendría que empezar diez
años antes", sostuvo la dermatóloga francesa Anne Bouloc, doctora en
Inmunología y máster en Farmacología de la Universidad París XII.
Ambas reconocidas expertas coincidieron en un simposio sobre
piel sana que se realizó durante la Reunión de Dermatólogos
Latinoamericanos que acaba de finalizar en Buenos Aires. Tanto Flom
como Bouloc, ex investigadora en Dermatología de los Institutos
Nacionales de Salud de los Estados Unidos y actual directora de
relaciones médicas de Vichy, en París, compartieron con LA NACION los
últimos conocimientos científicos disponibles sobre las líneas que los
años van marcando en la piel.
"Básicamente, el mecanismo de envejecimiento comienza apenas
nacemos -afirmó Bouloc-. Pero las arrugas y las señales de
envejecimiento sólo aparecen a partir de los 20 a 25 años." Es que cada
arruga necesita tres años de cambios en la epidermis, la primera
barrera de la piel.
En el proceso influyen factores internos (genéticos) y
externos (prevenibles). Por ejemplo, una persona que toma sol y fuma
tiene la piel ocho veces más envejecida que otra que no lo hace. "El
que no se expone al sol, no fuma y no permanece en ambientes
contaminados tendrá menos signos de envejecimiento que el que abusa de
todas estas conductas", indicó la investigadora francesa.
Para retrasar los signos de envejecimiento, ambas expertas
coincidieron en recomendaciones básicas, como hidratar la piel todos
los días y limpiarla por la noche.
Un relevamiento dirigido por Bouloc entre dermatólogos de
Francia, los Estados Unidos, la Argentina y Brasil, entre otros países,
confirmó que las personas cada vez buscan más asesoramiento contra las
arrugas. También los varones consultan por productos cosméticos y, como
las mujeres, prefieren los procedimientos de rejuvenecimiento no
invasivos, como las cremas y los peelings.
"Los dermatólogos observaron que los hombres quieren verse
jóvenes entre otras cosas por la competencia laboral, donde la
apariencia parece ser muy importante", destacó Bouloc.
Entre las terapias invasivas para eliminar las arrugas sigue
utilizándose el láser, mientras que la toxina botulínica y el ácido
hialurónico están contraindicados en personas con diabetes, tiroiditis
o enfermedades autoinmunes. El éxito de los tratamientos no invasivos
depende del nivel de fotoenvejecimiento de la piel y de las
expectativas del sujeto.
"Lo mejor es que un dermatólogo realice un control clínico
para que la persona conozca su tipo de piel y el producto que debería
utilizar, de acuerdo con sus hábitos personales", opinó Bouloc.
Mientras que para las mujeres hay maquillajes con
fotoprotección, los hombres cuentan con geles que evitan la sensación
de "sentirse engrasados" porque su fórmula incluye alcohol. Para ambos
se recomienda una crema hidratante, porque el primer signo del
envejecimiento de la piel es la deshidratación celular. En las pieles
más jóvenes, esto logra retrasar el envejecimiento cutáneo.
"El objetivo es formar una capa entre el medio interno y el
externo, ya que a medida que pasa el tiempo todos necesitamos más
ácidos grasos para lubricar la piel", comentó Flom, que integra la
Sociedad Argentina de Dermatología y la Academia Americana de la
especialidad.
"Cada vez que un músculo se contrae, se crea y se refuerza la
tracción en el soporte celular -explicó Bouloc-. Lo que se demostró es
que con los masajes, por ejemplo, se pueden obtener muy buenos
resultados en la prevención de arrugas, ya que actúan en todas las
fibras de colágeno y elastina, y mejoran la estructura dérmica."
Por Fabiola Czubaj De la Redacción de LA NACION
Las 4 enemigas
- Arrugas elastóticas. Son surcos muy profundos, de
piel engrosada, áspera y con dilatación vascular. Las provoca la
acumulación de radiación solar.
- Arrugas gravitacionales. Las produce la pérdida
natural de la firmeza de la piel por la gravedad. Hay redistribución de
la grasa subcutánea. Pueden dar la impresión de un mentón prominente o
grandes depresiones.
- Arrugas atróficas. Ocurren en pieles jóvenes y muy
claras, porque las fibras elásticas se vuelven laxas. Se pueden
prevenir con cremas que mejoran la revascularización y la estructura de
la dermis.
- Arrugas de la expresión. Aparecen en el entrecejo,
la frente, y alrededor de los ojos o la boca por una contracción de los
músculos y los fibroblastos (células que producen colágeno y elastina),
que refuerzan la tracción de la capa celular.
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